Cuando llevas trece victorias individuales de forma consecutiva en Copa Davis se hace especialmente difícil no aceptar que tienes un idilio especial con esta competición. Es el caso de David Ferrer, quien apenas cedió cuatro juegos este sábado ante Saketh Myneni para colocar a España a un solo punto del Grupo Mundial. El alicantino, en su peor año en el circuito ATP, volvió a encontrar en su país ese amuleto que nunca le falla.
“Lo he intentado, yo siempre lo intento, a veces sale mejor y a veces sale peor, pero sí que es cierto que en la Copa Davis siempre me ha ido bien. Contentos, 2-0, era lo importante acabar así esta noche y ahora a descansar y a preparar el partido de mañana”, certificó el de Jávea tras su holgada victoria.

