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Sabatini: "Nunca sentí tanta energía en un torneo de tenis como en las Olimpiadas"

La gran Gabriela Sabatini consiguió la plata en Seúl 1988 para Argentina. Admite que fue una experiencia muy enriquecedora donde se empapó del espíritu olímpico.

Abordamos el segundo capítulo de este precioso serial sobre algunos de los testimonios de aquellos que han vivido el sueño olímpico y han saboreado una de las codicias medallas. Tras Novak Djokovic, es el turno de la argentina Gabriela Sabatini. Gabi consiguió en 1988 en las Olimpiadas de Seúl en Corea del Sur la presea de plata, perdiendo en la final ante la gran dominadora en esos momentos, la alemana Steffi Graf, su gran rival histórica. Sabatini fue además la abanderada de la delegación argentina, todo dentro de una experiencia inolvidable para ella a pesar del sinsabor de la derrota en la final, un momento siempre muy amargo.

La de Buenos Aires empieza su testimonio reconociendo ese momento, en el que se da cuenta que no podrá ser de oro, sino de plata. "Me sentía un poco enfadada y triste. En ese momento estaba muy disgustada y mi cara no podía reprimir lo que estaba sintiendo. Pero con el paso del tiempo, piensas sobre ello desde la distancia y te das cuenta de que aquello fue un gran logro, el conseguir la medalla de plata", cuenta la argentina, que dos años más tarde se alzaría con su mejor trofeo, el US Open de 1990 tumbando precisamente a Steffi Graf en la final.

Sabatini describe muy bien lo que es el espíritu olímpico, lo distinto que resulta competir en una prueba como unas Olimpiadas en comparación con el circuito tenístico. "Estando en la villa olímpica, vives el verdadero espíritu. Recuerdo escuchar bien temprano a otros deportistas preparándose para diferentes competiciones y eso te aporta muchísima energía. Durante esas dos semanas, sentí una energía que no había sentido nunca antes en un torneo de tenis del circuito", confiesa Sabatini.

Fue ella la abanderada de la delegación argentina en Seúl y admite que no se vio presionada en el mal sentido de la palabra a la hora de tener que traer sí o sí una medalla a casa. "No sentí ninguna presión negativa. Fue una presión agradable, la oportunidad de llevar una medalla para tu país y todo lo que sucede a tu alrededor te ayuda a conseguirlo. Todo era positivo. No existía una presión negativa de un país entero esperando a que ganes la medalla", dice Gabriela.

Su experiencia en las Olimpiadas la guardará siempre, no solo por conseguir la medalla de plata para Argentina sino por la convivencia allí. "Todo es sorprendente. El ambiente, almorzando con otros argentinos, yendo a restaurantes y encontrándote con el resto de atletas... Te encuentras diciendo: 'Mira quien está allí'. Todo fueron fuertes experiencias un lugar único y en un momento único", rememora. Sabatini tira un consejo a todo aquel que tenga la oportunidad de acudir a la cita olímpica. "Estar abierto a cualquier experiencia que puedas tener, esto te reforzará mucho para dar lo mejor en la pista".

Y admite: "Tengo algunos trofeos de júnior y profesional guardados en una vitrina. Y la medalla olímpica está justo en el centro, junto a mi trofeo del US Open. Esto explica lo mucho que significa para mí este logro".