Andy Murray completó las semifinales de Wimbledon 2016 después de vencer en cinco sets a Jo-Wilfried Tsonga (7-6, 6-1, 3-6, 4-6, 6-1) en un partido donde las primeras mangas parecían determinantes aunque el tenista francés no se dio por vencido tan fácilmente. Po lo tanto, el escocés luchará este viernes ante Tomas Berdych por acceder a su tercera final en el All England Club.
Los momentos más electrizantes de la batalla ocurrieron en el primer parcial. Dos chacales saliendo a morder desde la primera bola en busca de un lugar en semifinales. Los antecedentes hablaban de un contundente 5-0 a favor del británico cada vez que chocaba con Tsonga sobre hierba, aunque esta vez no iba a ser tan sencillo. Con números muy similares, exceptuando quizá las insistentes subidas a la red del jugador del Le Mans (22/29), solamente un tiebreak podía repartir la suerte de quienes no habían parado de buscarla. Ambos tuvieron pelotas de set, aunque acabó siendo la raqueta local quien terminó enloqueciendo junto a la Centre Court tras un trabajado 12-10 en el desempate.

El encuentro pareció morir en la reanudación con un bajón subrayado de Tsonga. El galo pagó la clásica factura tras una hora de intensidad y duros golpes. En el apartado anímico, ese 12-10 todavía quemaba en su cabeza. Apenas un 41% de primeros saques, apenas tres subidas a la red, tres winners y doce errores no forzados acabaron por mandar a Jo entre la espada y la pared (7-6, 6-1), situado a solamente un set de coger las maletas e irse al aeropuerto. Y sin embargo, el galo sacó energía para honrar su labor. En un pestañeo todo cambió, el número dos del mundo lo vio tan hecho que se relajó, mientras que el francés se animó ante la dificultad y firmó un 6-3 que prolongaba el pulso. Todavía no estaba todo dicho.
En la cuarta manga la Pista Central recuperó la electricidad. Murray entendió que enfrente tenía a un doble semifinalista de Wimbledon con la experiencia necesaria para sorprender, mientras que Tsonga multiplicó su confianza hasta llegar a vestirse de antihéroe para muchos espectadores británicos. Ambos se respetaron al principio para luego intercambiarse un par de quiebres. Y así se llegó al 4-4, momento crítico de un partido que todos daban por muerto hace hora y media. ¿Se lo imaginan, verdad? Murray saca los galones y cierra con un 6-4. Exactamente al revés. Fue el tenista galo quien más valor inyectó a la situación y, apuntándose los dos siguientes juegos, dibujaba un quinto set ante el asombro del público presente. Todavía no estaba todo dicho, ni mucho menos.

Es una pena que un trayecto tan emocionante tuviera un final tan apagado, pero Andy Murray se puso serio y no dio ninguna opción. Aquello que tantas veces le había hecho Novak Djokovic, eso de barrerle en la quinta manga, había servido para para algo. Esta vez fue el británico quien sacó la determinación (6-1) para cerrar la jornada del miércoles con un épico triunfo local.
Serán las séptimas semifinales de Andy Murray en Wimbledon, que se dice pronto pero es una estadística brutal. Una victoria le separa de firmar su tercera final de Grand Slam de la temporada y el hombre que intentará frenarle se llama Tomas Berdych, otro ex finalista de Wimbledon. Buena contienda entre dos clásicos del césped para reservar un par de horas la tarde del viernes.

