Es sin duda la historia de Wimbledon 2016, pase lo que pase el resto del torneo. Marcus Willis está en boca de todo el mundo del tenis después de su magnífica actuación donde siendo el 775º del mundo y tras pasar dos fases previas, se ha metido por primera vez en el cuadro final de un torneo oficial. Además, ganó su encuentro de primera ronda, haciendo que su sueño continúe y la vida le premie con un partido en la Central de Wimbledon ante toda una leyenda como Roger Federer.
Su reacción al saber que jugará contra el suizo no tiene precio. Sonríe con la misma cara que pondría un niño al saber que conocerá a su ídolo, de forma nerviosa a la vez que incrédula. "No creo que él sepa jugar en hierba, así que está bien", ironizaba el británico entre las sonrisas de los periodistas allí presentes. "Es el sueño de cuando era niño, poder jugar en Wimbledon y hacerlo en la Central. Saldré ahí e intentaré ganar el partido. Quizá no lo haga, probablemente no, pero voy a darlo todo como he hecho en los anteriores siete partidos", comentaba ya en serio.
Marcus reconoce que todavía vive con sus padres. Habiendo alcanzado la segunda ronda en Wimbledon se asegurará 50.000 libras. Eso ya es más de la mitad de todas las ganancias que ha tenido en toda su carrera hasta ahora. A Willis le vendrá de perlas ese dinero, que le permitirá dar un impulso a su vida y su tenis ya que le gustaría poder centrarse a tiempo completo en el tour y no tener que ir a Warwick, al club en el que trabaja como entrenador y donde cobra 30 libras la hora.

La imagen de Marcus en la Pista 17, abrazándose a todos sus amigos, sus familiares y su novia, es ya parte de la historia de este torneo y es que es imposible no emocionarse viéndolo. Sus fans lo dieron todo para apoyarle, cantando "Quítate los zapatos si amas a Willis", con sus zapatillas en alto. "Yo también puse mis zapatillas en alto", admite con una sonrisa. "Eso me relajaba, para ser honesto".
Como junior, Marcus llegó a ser muy bueno, siendo el número 15 del mundo. "Tenía talento, sí, pero crecí mucho y me di de bruces contra el mundo real. Jugué varios años en Rumanía, totalmente perdido. Perdí mucha confianza, tomé malas decisiones, mi estilo de vida no era el adecuado... perdí el control", reconoce.
El británico cuenta que su teléfono no deja de sonar recibiendo mensajes de felicitación. "Todavía no he visto ningún odio hacia mí o a nadie llamándome perdedor", cuenta entre risas. Marcus recibió una visita inesperada en el vestuario, Goran Ivanisevic vino a darle personalmente la mano. "Estaba como... ¡boh! Él es mi ídolo, mi jugador favorito. Qué vida más bonita, ¿no?", confesaba.

Sobre si su juego podría hacerle daño a Federer, Marcus continúa entre bromas. "Él es un poco mejor que yo (risas). No pensaba que podría responder estas preguntas ni en un millón de años. Él es un jugador completo. Una leyenda de este juego. Tengo mucho respeto por él, pero saldré ahí a intentar ganarle". Preguntado sobre si le ha conocido alguna vez, contesta: "Como junior pasé por su lado una vez. Él fue simpático, educado. Pero nunca he tenido una conversación con él".
"Nunca creí que algo así me ocurriría. Hace tres o cuatro años no lo veía posible. Ahora que estoy aquí quiero disfrutar cada minuto e intentar hacer esto de forma regular", concluye su rueda de prensa sin dejar de sonreír. Una sonrisa que difícilmente se le podrá borrar en mucho tiempo.

