Roger Federer sigue su progresión en Halle donde ya está en semifinales tras superar en un partido con dos caras totalmente opuestas al belga David Goffin por un marcador de 6-1 y 7-6(10) en 1 hora y 21 minutos. El suizo arrolló al belga en el primer set, donde ni apareció el tenista de Lieja, mientras que en el segundo Goffin sacó para forzar el tercero y tuvo hasta cinco puntos de sets, en un desempate de infarto lleno de alternativas y grandes puntos. Federer dejando muchas mejores sensaciones que en sus dos partidos precedentes.
Goffin era ya una piedra de considerables proporciones en el camino de Federer en Halle. Pero a tenor de lo visto en el primer set, quien lo diría. Veinte minutos de duración, dos ganadores de Goffin por 10 errores no forzados y un 100% de puntos ganados con primero por parte del suizo. Federer jugó a sus anchas, muy agresivo y resolutivo, pero el belga se estaba mostrando muy tímido y sin convicción. Especialmente al saque, el cual no ganó ni una sola vez, sacando adelante tan solo el 31% de puntos con primero y el 20% con segundo en pista de hierba. Increíble. Su único juego fue una rotura naturalmente. Muy decepcionante estaba resultando un partido que había prometido mucho.
Después de un primer set monótono, con un solo jugador en pista, pudimos una segunda manga tremenda, exquisita sobre todo en cuanto a alternativas y a emoción se refiere. Federer seguía a la suyo en los primeros compases del segundo acto, jugando rápido y con mucho acierto. Pero Goffin iba a despertar por fin. El belga afinó con el passing y pudo romper el saque del suizo para ponerse 3-2 arriba. Bajó la efectividad del suizo y se notó. Pero a continuación respondería Federer con el contrabreak. Volvían las dudas a la raqueta del belga, que no era capaz de coger ventaja en el marcador. El saque no ayudaba y Federer sacaba la magia para realizar grandes golpes de genio que desarbolaban al tenista de Lieja.

Lo mejor estaba por venir. Tras mantener ambos el servicio, Goffin se enchufaba con 4-4 y metía un passing tremendo después de otros buenos puntos por su parte para ponerse de nuevo arriba con el saque propio y 5-4. Un belga mucho más agresivo y determinando que en el primer set. Nada que ver. Y de nuevo las dudas. Entre fallos tontos y errores con el saque Federer volvía a la carga y se mantenía con vida en el set devolviéndole el break a Goffin. Cinco iguales y todo por decidir en una vibrante manga. Federer mantenía con apuros el servicio y en el de Goffin iba a disponer de un 15-40, es decir, dos bolas de partido para finiquitar el choque. Dos dobles faltas seguidas de Goffin tenían la culpa. Pero el suizo no lo aprobvecharía, restando mal, fallando rápido y dándole vida al de Lieja.
La muerte súbita era la solución más lógica, justa y espectacular que podía tener el segundo set. Empezó mucho mejor Goffin, llevando la iniciativa y estando más acertado. Un tremendo revés pasante cruzando superando la subida de Federe le ponía con 5-2 y al borde del tercer set. Pero nada más lejos de la realidad. El de Basilea se agarró a sus opciones, sabedor que Goffin se arrugaría. Así fue. A partir de aquí fue toda una locura el desenlace del tiebreak. Goffin llegó a tener hasta cinco oportunidades de set perdidas. Federer tres más aparte de las dos del 6-5. Dos de ellas con el saque propio (7-6 y 8-7). Pero nada, Goffin seguía salvándose con pasantes terribles. Federer seguía salvándose con grandes saques y acierto en sus jugadas. Así hasta el 11-10 para el suizo, donde ahora sí, merced a un golpe de fondo errado por el belga, caía la victoria para Roger. Muy sufrida, pero merecida en el cómputo global. Signos de clara mejoría por su parte y con la mirada puesta ya en las semis del sábado donde espera Alex Zverev por un puesto en la final.

