Edberg y el oro olímpico de exhibición
Stefan Edberg fue campeón olímpico en 1984. Por desgracia para él, el tenis no fue de nuevo modalidad oficial hasta 1988. En Los Ángeles, el tenis fue de exhibición
El tenis como modalidad olímpica viene celebrándose ininterrumpidamente desde 1988, cumpliéndose en Brasil sus séptimos Juegos Olímpicos consecutivos. Antes, en 1984 y en 1968, sirvió como exhibición pero no como disciplina oficial dentro del programa olímpico. Stefan Edberg, con apenas 18 años, se colgó la medalla de oro... de Los Ángeles 84, sin la oficialidad que tendría el tenis cuatro años después. En el 88 'sólo' pudo ser bronce.
En declaraciones para ITFtennis.com, Edberg va narrando todas las experiencias que pasó en cada uno de los JJOO de los que formó parte. "Empecé en Los Ángeles 1984 ganando el oro, pero no era oficial por aquel entonces. En Seúl gané el bronce en individuales y en dobles. Obviamente era genial conseguir una medalla, pero yo sentía que tenía que haber conseguido el oro. Tuve otras posibilidades pero no las conseguí. Tuve otro intento en Barcelona 92, pero perdí en primera ronda", recuerda con pesar.
Para los deportistas, ser parte de la villa y compartir lugar de encuentro con otros atletas es lo más destacable de vivir unos Juegos. "Igual fue fantástico conseguir la medalla Los Ángeles, ser parte de la villa. Es algo que ves en televisión cuando eres joven. Ser parte de la ceremonia inaugural es especial. Como tenista, representar a tu país es algo que haces cuando juegas Copa Davis, y en los olímpicos fue estupendo. Para los tenistas, es diferente permanecer en la villa olímpica”.
Sin embargo, Edberg reconoce qe la repercusión de los Juegos en el tenis es bien distinto, y antes mucho más. "En 1984, yo era muy joven. La medalla de oro fue algo muy grande a pesar de que la de Seúl fuera la oficial, pues la sentía más real. En los 80, los Juegos Olímpicos no eran tan importantes como ahora. Todo cambió cuando Agassi ganó en 1996 para Estados Unidos. Se necesitó tiempo para que los olímpicos se asentaran, y las cosas han cambiado mucho en los últimos 30 años. Por aquel entonces, los juegos no eran tan importantes como Wimbledon o el US Open. Si preguntas a la gente hoy, los Grand Slams son todavía gigantes, pero los juegos están a la par. Todo el mundo los veía diferentes en aquella época, como algo nuevo. El tenis no necesitaba de los juegos. No era el torneo más importante del año".
“La gran diferencia fue ser parte del movimiento, de la villa, ver a atletas de otros deportes. Fue una experiencia única. Jugar no era diferente. Somos personas en la cancha haciendo nuestro trabajo. Mi mejor experiencia fue ser parte de la villa olímpica y convivir con otros atletas. Me acuerdo mucho de cuando quedábamos con otros colegas del mismo país que habías visto solo en la televisión. Me sentía mal porque otros compañeros atletas solo tenían ocasión de enseñarle al mundo sus habilidades cada cuatro años. Nosotros tenemos suerte porque competimos en cuatro Grand Slams cada año, tienes la Copa Davis, las finales de ATP, así que para nosotros es mucho mejor”.
Ya en Barcelona 92, Stefan recuerda cómo fue ser el abanderado y el calor que pasó en esos momentos. “Fue muy especial. Fui abanderado de mi país, un gran honor. Recuerdo el traje, la corbata, el cinturón. Tienes que esperar bastante antes de entrar en el estadio y terminas en un túnel en el que hace muchísimo calor. Cuando hay 35 grados, estás con mucha gente y con la bandera sudas mucho. Recuerdo que otros me decían que iba muy rápido con la bandera pero quería avanzar rápido. Y otros querían saludar tranquilamente. ¡Hacía tanto calor!”