Ganar diez finales de manera consecutiva no está al alcance de cualquier jugador. Stan Wawrinka, uno de los hombres más irregulares del circuito, podrá contarle a sus nietos que un día fue capaz de hacerlo. El suizo se coronó en Ginebra ganando a Marin Cilic (6-4, 7-6) y conquistando el decimocuarto título de su carrera, el primero en su país. El de Lausane aprovechó a la perfección esta semana en casa para ponerse a punto de cara al Grand Slam que le toca defender en los próximos 15 días: Roland Garros.
Stan Wawrinka, el hombre de las finales

