Rafa Nadal pasa por un buen momento. Y esto se nota. El balear pudo hacer frente a su rival y al tiempo en su debut en el Conde de Godó frente a Marcel Granollers (6-3, 6-2). En octavos de final cruzará con otro compatriota, Albert Montañés, alguien a quien admira y que también goza de un gran momento de forma.
“Hoy era difícil tener buenas sensaciones porque hacía mucho viento, era incómodo. Creo a partir del break, del 1-1 al 4-1, jugué bastante bien, con intensidad y con orden. Luego en el segundo set he seguido jugando bien y tampoco he sufrido mucho, con el mismo control pero sin grandes sensaciones debido a que el tiempo tampoco dejaba”, declaró el número cinco del mundo en sala de prensa.
Hubo un susto generalizado en la pista central cuando Rafa tuvo una caída fea en el primer set y que, afortunadamente, no terminó siendo nada. “Me he torcido un poquito el pie pero no pasa nada, no me duele, nada importante. Los días con viento la pista se complica y el pie se me ha quedado clavado. Por suerte me he tirado al suelo, si hubiera intentado mantenerme arriba quizá estaríamos aquí con otra situación. No sé si es una habilidad que tengo o ha sido suerte, pero es clave en esas circunstancias dejarse caer en seguida”, explicó el manacorense.
¿Y mañana, qué? ¿Es Montañés un rival para preocuparse? “Albert es un rival con un gran mérito. Todo lo que ha hecho en toda su carrera y todavía sigue ganando partidos, es un gran ejemplo. Siendo en tierra hay que tenerlo en cuenta, aparte de que viene de ganar a buenos rivales en las rondas anteriores”.

Doce participaciones en el Conde de Godó y, según Rafa, ninguna es comparable a otra. “Cada año es diferente. Yo gané ocho años consecutivos aquí y cada uno es diferente. No hay dos temporadas iguales ni dos sensaciones iguales. Está claro que el hecho de haber ganado en Montecarlo te da tranquilidad y confianza, aparte en la manera en la que se ha ganado y ganando a rivales directos. Me he sentido bien y creo que estoy jugando bien, este es el camino para poder tener éxito. Llevo un par de semanas teniendo un buen nivel, espero que en esta también lo pueda tener”, subrayó el ocho veces campeón.
Pero en la vida de Nadal no todo son partidos, hay momentos únicos que la televisión no recoge. En su llegada al village, unos setenta niños le esperaban, al borde del espasmo, a la vez que coreaban su nombre y se peleaban por una firma de su héroe. “Son sensaciones bonitas aunque lleva ya mucho años por aquí. Son imágenes de satisfacción personal y agradecimiento a los niños y a los mayores también. Cuando juego en casa, en cualquier lugar de España, es una sensación especial. Estas dos semanas juego en casa y para mí, recibir así el cariño de la gente, es una sensación muy especial”, concluyó el español.

