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Nunca dejes de creer

Jiri Vesely estuvo prácticamente eliminado en Montecarlo la ronda anterior. Creyó en él, y hoy es el hombre del momento tras ganar a Novak Djokovic.

Ayer fue un día muy raro. Jiri Vesely derrotaba a Novak Djokovic en la segunda ronda de Montecarlo, el Atlético de Madrid eliminaba al Barcelona de la Champions League y Kobe Bryant se retiraba del baloncesto profesional consiguiendo 60 puntos en su despedida. Desde luego, un día fuera de lo común y al que cada cosa que ocurrió valdría aquello de que nunca hay que dejar de creer.

"Es el sueño de cada jugador derrotar al número 1 del mundo. Esto es un sueño hecho realidad", comentó Vesely nada más vencer a Nole en tres sets. Pero, ¿quién es este chico? Vesely empuñó por primera vez una raqueta con 4 años de edad. Empezó a golpear la pelota contra la pared de su casa, imitando a su padre que era profesor de tenis. Teniendo como ídolos a Roger Federer y a Tomas Berdych, su carrera junior fue muy exitosa ya que dominó el circuito con 18 años siendo número 1 del mundo y llegó a ganar el Open de Australia en esta categoría. Desde que cumplió 20 años irrumpió con fuerza en el circuito logrando buenos resultados que le permitieron alcanzar el puesto 35º en abril del año pasado donde consiguió su primer título profesional en Auckland derrotando a Mannarino y tras caer en la final de Bucarest ante García López en un encuentro apretadísimo que podría haberse decantado para cualquiera.

Desde mediados del año pasado hasta la semana pasada, es cierto que Vesely no ha pasado por sus mejores momentos en el circuito ya que le ha costado mucho encontrar un buen ritmo que le permitiera ganar partidos y eso le hizo bajar de ranking. Llegó a perder siete de sus primeros ocho encuentros en este 2016 y estuvo muy cerca de irse a casa a las primeras de cambio en Montecarlo ya que estuvo a sólo dos puntos de la derrota ante Teymuraz Gabashvili cuando estuvo 3-6, 3-5 abajo. "Todo hubiera sido diferente si no hubiera remontado ayer", comenta entre risas Jiri, que venía con ritmo de partidos en tierra al llegar a semis la semana pasada en Marrakech, su primer gran resultado en muchos meses.

Su 'approach' para el partido antes de enfrentarse a Djokovic dista mucho del que alguien que cree firmemente en sus posibilidades, tal y como él mismo declara. "Después de lo de ayer, tan sólo pensaba: 'Venga, intenta ganar un juego'. Realmente no tenía ni idea de que sería capaz de derrotar a Djokovic". Y es que si algo hizo bien Vesely ayer ante Djokovic fue precisamente eso, no tener presión al enfrentarse al mejor tenista del mundo y centrarse en su juego: un primer saque durísimo apoyado en sus 198 centímetros, un revés magnífico y un añadido, romper constantemente el ritmo a Novak.

Después de perder una pelota de partido al resto y tener que servir con 5-4 arriba para derrotar a Djokovic, muchos se vendrían abajo mentalmente por la presión. Mucho más si nada más servir te pones 0-15. Vesely se marcó entonces una dejada gloriosa, sin miedo, confiando en su talento, al alcance de pocos cuando hablamos de enfrentar al número 1. "Aquella dejada era el único golpe que podía jugarme", admitía el checo tras conseguir la victoria más importante de su carrera. "Sabía que tenía que luchar cada punto o de lo contrario, todo iba a terminar mal", añadía Vesely, que minutos antes había besado la tierra de la Rainiero III en señal de agradecimiento.

Vesely demostró que el serbio es humano y es que tal y como el propio Novak afirmó ayer: "Nadie es imbatible". "Cuando serví para ganar, fue un momento muy especial. Me dije a mí mismo que tenía que debía disfrutar del momento e ir a por la victoria", terminaba de decir Vesely. Y es que está comprobado de que en el deporte, como en cualquier aspecto de la vida, nunca hay que dejar de creer.