El continuo baile del calendario ATP

En el presente siglo XXI el calendario ATP ha sufrido permanentes remodelaciones, con torneos de quita y pon. Los torneos clásicos son una rara avis ya.

Rubén Pérez Serrano | 5 Feb 2016 | 17.26
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En Puntodebreak encontrarás toda la actualidad y noticias de tenis, así como fotos de tenistas e información de los torneos ATP y WTA como los Grand Slam y Copa Davis.
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Si una palabra define bien la idiosincrasia del tenis, esa es tradición. La tradición que ha hecho mundialmente famosos a los Grand Slams, especialmente a Wimbledon, el máximo exponente de esta cualidad. La tradición, que es garante de calidad, de prestigio, de motivación absoluta por parte de los tenistas participantes. Esa tradición que parece hoy ser más bien sinónimo de caduco, obsoleto, poco atractivo. El calendario ATP ha ido moviendo a su antojo y siempre movido por intereses económicos el emplazamiento de los torneos, resultando algunos ciertamente desalentadores y esperpénticos, impropios de un torneo de nivel élite.

Esta semana se está disputando el torneo de Sofía, en la capital búlgara, uno de los 4 torneos/sedes que debutan en este 2016 (Sofía, Marrakech, Los Cabos y Amberes). Con Sofía comparte cartel en la quinta semana del año el evento de Quito que no debuta pero celebra tan solo su segunda edición. Tanto en las pistas búlgaras como ecuatorianas la presencia de público es casi nula, dando una paupérrima imagen del torneo, más si cabe teniendo un carácter de neófito.

La ATP lleva jugando con las plazas de los torneos durante mucho tiempo. Aunque no es solo cuestión suya sino también de los patrocinadores que hay detrás. Todos en su conjunto propician un baile de sedes y cambios de plaza que si bien permite que nuevos países se sumen a la fiesta del mejor tenis, repercute negativamente en muchos casos.

Desde el año 2000 hasta hoy 42 sedes que en algún momento han estado presentes en el calendario del máximo nivel del tenis profesional han dejado después de estarlo. En comparación con ese año 2000, en la actualidad, de los 61 torneos que confeccionan la temporada (sin contar los Grand Slams, Copa Masters, etc) 25 de esos torneos se juegan en ciudades distintas. Casi la mitad del calendario.

Choca ver como coexisten torneos con una larguísima tradición como Canadá, Barcelona, Estocolmo, Buenos Aires o Roma con otros que están un par de años en el circuito y luego ceden su plaza a otro nuevo, pasándose la patata caliente. Quizá también de esta manera los clásicos sean más clásicos y por tanto más valorados.

Echando la vista atrás podemos repasar algunas de esas sedes que ya no están, algunas ciertamente clásicas y que se perdieron lamentablemente: Adelaida, Viña del Mar, Zagreb, Sopot, Long Island, Scottsdale, Valencia, Los Ángeles… Torneos que han dado paso a otros nuevos con energías renovadas pero con muchas incertidumbres en su haber. Incluso en los grandes torneos Masters 1000, antes Masters Series y aún antes Super 9 ha habido cambios como el que colocó a Madrid en la primera línea del tenis mundial en detrimento de la cubierta de Stuttgart o Shanghai, primero Masters Cup y después Masters normal recolocando Madrid como tierra batida y echando del selecto grupo al tradicional torneo de Hamburgo.

La sensación es que en el futuro el baile continuará. Se ha llegado a hablar hasta de que pueda afectar a los Grand Slam, a los mismos cimientos de la historia del tenis. Por el bien de este deporte, haya el baile que haya, que los pilares básicos y los torneos que sustentan la tradición sigan existiendo y por muchos años. Parece que siempre tendrá que haber semanas ‘de transición’ con eventos sin público y sin poco más que los puntos ATP y el prize money. Pero así, podremos seguir valorando tanto las grandes citas del calendario, que lo fueron, lo son y lo serán siempre.

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