Roger Federer completó con una tercera victoria su participación en el Grupo Stan Smith, tras doblegar a un notable Kei Nishikori (7-5 4-6 6-4). El japonés brilló con luz propia en cada tramo del encuentro que le vio por debajo en el marcador pero careció de instinto para prolongarlo y apuntarse una victoria que hubiera podido darle un billete a semifinales si Berdych venciera esta noche a Djokovic. El choque, que se narró por tramos, hizo vibrar al O2 y aderezó con mucha emoción cada uno de los tres parciales.
Sin poner demasiado de su parte, Federer se encontró con un break que el juego no había justificado. Nishikori comenzó a fallar tiros cómodos y se puso por detrás en el encuentro, una circunstancia que pareció agradecer a tenor de lo visto, pues sirvió de acicate para reaccionar en cada uno de los sets, en los que siempre fue por debajo. Desde el 1-3, el japonés comenzó a leer con soltura el servicio, muy irregular, del suizo y desde el resto y una rapidez y chispa sobre la línea desplazó a Federer hacia posiciones de defensa.

Como si la energía de cada uno influyese al otro lado, Federer se apagó en ese primer arrebato de Kei -el suizo conectó su primer winner de derecha con 4-3 y 30-30-. Con 5 iguales, Nishikori acusó la presión de jugar en igualdad y volvió a mostrar cierta inseguridad. El suizo se hacia con el primero, 7-5. El segundo, por su parte, tuvo el lujo de ver al mejor Federer de la tarde.
Espoleado por cosechar el parcial de apertura, el suizo se soltó, cuajó momentos fantásticos con el revés e invitó a escena a su derecha invertida. Los ángulos se encendieron y las líneas estaban todas visibles para desplegar su ataque. Un 4-1 dejaba el partido muy cuesta arriba para el nipón. Dispuesto el segundo momento en el que Nishikori quedaba tocado, volvió a reaccionar. Restó todo, pasó a atacar las primeras bolas antes de esperarlas desde atrás y dio la vuelta al marcador con cinco juegos consecutivos. Federer seguía incómodo al servicio. Set iguales.

El tercero, de naturaleza decisiva, explicó de alguna manera la diferencia de determinación entre uno y otro. El set se fue al 3-1 para Roger pero con 4-2, Nishikori sacó de nuevo su calidad para recuperar el terreno e igualar a 4. El hábito y la confianza en momentos importantes fue de la mano del número 3, que terminó cerrando el encuentro al resto. Entre medias, puntos de una soberbia calidad engalanaron una cita de constantes alternativas y la sensación de que siempre hubo un jugador que tenía la última palabra. Nishikori se inclinó cuando más había escalado para irse de Londres tras una dignísima batalla.

