Se acercan semanas muy ajetreadas en la vida de Andy Murray y su círculo más cercana. El escocés afronta esta semana las ATP World Tour Finals en Londres, su casa, días antes de ingresar en su primera final de Copa Davis, donde Gran Bretaña buscará conquistar la Ensaladera 79 años después. Por si faltara poco, su mujer Kim Sears traerá el primer hijo a la pareja a principios del próximo año, con lo que Andy ya prepara la cuenta atrás para una etapa de emociones fuertes.
“En el medio de dos grandes eventos y algunas de las más grandes semanas de mi carrera, me siento mejor que nunca para centrarme en mi verdadera prioridad, siempre que puedo. Mi esposa Kim está esperando nuestro primer hijo y es muy bonito que, cuando llego a casa, no estoy haciendo hincapié sobre el tenis y sí interesado en ayudarla tanto como pueda”, explica Andy en su columna en la BBC.
“Ella siempre ha sido buena en apoyarme en toda mi carrera, pero el próximo par de semanas van a ser estresantes, con muchos partidos grandes. Eso significa que llegar a pasar tiempo juntos ahora es especialmente agradable, ya que tenemos algo más importante de lo que hablar y distraernos -o distraerme- que no sea tenis”, revela el marido de Kim Sears, su esposa desde que contrajesen matrimonio el pasado mes de abril.

Pero antes de la llegada de su hijo, toca dar la cara en los dos últimos torneos de la temporada, cada uno en una superficie diferente. “Practiqué en tierra batida en el Queen’s Club durante unos días la semana pasada y he estado viniendo a la O2 Arena muy temprano estas mañanas para practicar en la pista central, ya que las condiciones son completamente diferentes a las pequeñas pistas de tenis exteriores”.
“Estuve un poco desorientado durante un par de juegos en mi partido del lunes, pienso que mi regreso podría haber sido mejor, pero el hecho de vencer a un tipo como David Ferrer en sets corridos siempre es alentador, además físicamente me sentía bien, así que estoy feliz con esto. Si yo no hubiera jugado en Londres, habría ido a la final de la Copa Davis sin ningún tipo de resultado en varias semanas, y a pesar de que la superficie es diferente, enfrentarme a los mejores jugadores del mundo me sirve de gran preparación para un evento como la Copa Davis”, explica el de Dunblane, quien ha ganado todos sus puntos disputados este año en la máxima competición por equipos.
Pero la idea de ser padre no le va de la cabeza a Murray, por ello que ya haya consultado con otras personas expertas en la materia. “He hablado con muchos de los jugadores y la gente en el tenis sobre ser padre -cuando hablo con alguien siempre acaban comentándome sobre lo mismo- y todo el mundo es muy positivo acerca de tener hijos. Todos los jugadores hacen las cosas a su manera: algunos de ellos les gusta viajar con sus hijos, algunos viajan juntos solo de vez en cuando, otros nunca lo hacen, en absoluto. Es una vida inusual y sólo hay que encontrar la que concuerda con uno mismo”, afirma.

Dicen que tres son multitud aunque si se trata de un hijo es muy diferente. Su llegada traerá cambios y modificaciones, algo para lo que Andy ya está preparado. “Estoy seguro de que vamos a viajar juntos como una familia a veces, pero Kim no llega a muchos de los torneos, con lo que imagino que voy a pasar un poco más tiempo en casa en ciertas épocas del año en el futuro. Estoy seguro de que habrá algunos cambios en la forma en que siempre he hecho cosas, pero esto será mi prioridad de ahora en adelante, por delante de tenis. Es un momento emocionante dentro y fuera del campo, intentaré trabajar y disfrutar en cada pedacito de esta nueva vida”, confirma en británico.

