Esperábamos sorpresa y obtuvimos lo mismo de cada semana. Novak Djokovic no dio opciones a Andy Murray en las semifinales del Masters 1000 de Shanghai (6-1, 6-3) y disputará su tercera final en el torneo asiático en busca de su 25ª corona en la categoría. El rival será Jo-Wilfried Tsonga, que horas ante impidió que la final de Beijing se reeditará tan solo una semana después.
No hay nadie en este planeta que empiece los partidos como lo hace Novak Djokovic. Bueno, ni que los empiece, ni que los acabe. Pero es tremenda la concentración máxima y el aplomo con el que el serbio entra en cada cita, con la ambición de ganar y arrasar a su adversario con un tenis que lleva dominando el circuito masculino desde el día 1 del calendario. Un 6-1 en 27 minutos no es normal si tenemos en cuenta que sobre la pista estaban los dos hombres con mayor ránking del vestuario. Pero sí, con Djokovic todo es posible, todo lo que sea destripar cualquier síntoma de igualdad preestablecido. Al balcánico no le va eso, y por ello registra esta temporada su mayor cuota de peligrosidad sobre el terreno de juego. Siempre gana, y si puede, te aplasta.
Murray quiso limpiar su imagen y arrancó el segundo acto con break a favor, pero aquello no hizo otra cosa que encender las alarmas del tenista de Belgrado y hacerle enfadar por lo sucedido. “En qué mal momento le rompo yo el servicio”, pensaría el de Dunblane, quien vio cómo rápidamente su ventaja se esfumaba a manos de un hombre que lleva bailando sobre el cemento durante toda la gira asiática. Algunos dicen que juega como si tuviera un mando de videoconsola, otros dice que es capaz de mover las líneas con la mente y otros creen que Tsonga no debería ni siquiera presentarse en la final de mañana. Sensaciones inhumanas para el jugador que está marcando historia semana tras semana sin oposición de ninguno de sus rivales. Una temporada tan aburrida como histórica.
Campeón en 2012 y 2013, Djokovic buscará mañana su tercera corona en Shanghai, la 25ª en Masters 1000. El serbio acumula trece finales consecutivas en catorce torneos disputados este curso y se convierte el primer tenista de la historia en vencer en 20 ocasiones a Federer, Nadal y Murray. Además, también es el primero en acumular siete finales de Masters 1000 en una temporada, y no lleva ocho porque no se dejó ver por el Mutua Madrid Open. En cuanto a partidos ante el top-10 maneja ya un balance de 24-4 este calendario. Datos, datos y más datos que engordan la leyenda de este hombre que no le pone límites a su dictadura. Mañana Tsonga sabe que necesita algo más que la inspiración para salir campeón. Necesita un milagro.

