Después de 10 años en lo más alto del tenis, Rafael Nadal comenzó a bajar en el ranking mundial del tenis hasta caer a una preocupante décima plaza que le hizo casi abandonar un top 10 en el que no ha salido desde que entrara por primera vez en 2005. Mientras muchos jóvenes llevan casi toda su vida viendo al español jugar y ganar, lo cierto es que sólo tiene 29 años. Uno más que Andy Murray o Novak Djokovic y cuatro menos que Roger Federer.
En un maravilloso reportaje para la revista francesa Sport&Style de la que os traemos parte de su contenido, analizan el momento de Nadal y su bajón mental. Clave en su rendimiento actual de resultados.

Rafa no se encuentra mal de las rodillas. Eso pasó. Tampoco tiene problemas en sus tobillos, ni sus muñecas, ni su hombro. El principal problema que tiene ahora el balear reside en su mente. A diferencia de cuando se lesionaba un músculo o un hueso, que el tiempo de recuperación tenía una fecha límite, cuando el daño se encuentra en el cerebro la recuperación puede ser mucho más lenta y en algunos casos, incurable.
Tal y como explica el reportaje, los problemas físicos que siempre han acompañado a Rafa a lo largo de su carrera no son para nada comparables a la pérdida de confianza por la que pasa actualmente. Cuentan que desde su punto de vista, Nadal cometió un error a la hora de admitir en público cuál era su problema. A este nivel competitivo, admitir una debilidad te pone al borde del precipicio.
2015 será recordado como el año en el que Nadal se convirtió en humano. Como el año en el que la inquebrantable máquina de correr y golpear bolas se hizo vulnerable. Muchos oponentes reconocen que la bola de Rafa ha perdido spin y potencia, sobre todo en tierra. Recordado será el partidazo que se marcó ante Berdych en las semifinales de Madrid, mostrando parte del Nadal que todos conocemos, para estamparse contra la realidad de esta temporada en la final ante Murray en un partido para olvidar donde absolutamente nada le funcionó. Y ni hablar de Wimbledon, donde su derecha nunca funcionó y su salida en segunda ronda fue bastante dolorosa, reconocido por él mismo.

Emilio Sánchez Vicario afirma que el mallorquín ha cambiado levemente su movimiento de pies para proteger su maltrecha rodilla izquierda y que este pequeño cambio ya ha trastocado su revés, perjudicándole.
Y es que la señal más clara de la pérdida de confianza de Nada es su saque, el cuál mejoró bastante en los últimos años como demostró durante el US Open 2013 donde fue casi imposible romperle el servicio. Saca e instintivamente, Rafa se echa para atrás. Sobre todo, cuando juega ante jugadores de ranking más alto. Ahí está la mayor prueba de debilidad del español.
Pero esto no ha hecho que Nadal baje los brazos. Cada vez que entrena, Rafa lo hace con una intensidad tremenda. Él mismo reconocía tras perder ante Fognini en el US Open que su nivel de entrenamientos estaba siendo más alto que nunca pero que por alguna razón que se le escapaba, durante los partidos no era capaz de alcanzar el mismo nivel. Lionel Chamoulaud, periodista experto en tenis, cree el toque de bola que tiene Nadal "no debe envidiar nada al de Federer", únicamente, especifica que "él no lo hace con la misma elegancia". Lionel cuenta que "Nadal sabe del problema que tiene y sabe que la única forma de salir de él es trabajando duro, como siempre ha hecho".

Robin Soderling, uno de los dos únicos tenistas que han sido capaz de derrotar a Nadal en Roland Garros, habla de la fuerza mental del de Manacor. "A fuerza de victorias, Nadal estableció una barrera mental sobre sus oponentes. Él es muy fuerte mentalmente y todos lo sabían. Podías ir un set arriba y break en el segundo ante él que nunca podías sentirte seguro de que ibas a ganar el partido".
Muchos han opinado -y opinan- que Nadal debería cambiar de entrenador para salir de este agujero en el que se encuentra. Uno de los que así lo ha sugerido y más veces se ha pronunciado al respecto ha sido John McEnroe. "Conozco a Carlos Costa, su manager. Y también conozco a su equipo. Intenté hacerles llegar el mensaje", cuenta McEnroe en el reportaje. Pero Toni no es partidario de abandonar a su sobrino en un momento como este. "No me tomo a mal los comentarios de McEnroe. Si llega el día en que Rafael decida cambiar de entrenador, será él quién lo decida. Si cree que eso es lo mejor para él, así lo hará", asegura el tío Toni.
Mientras Nadal sigue engrasando la máquina que le hizo ser prácticamente temido por todos, el balear seguirá mostrando su lado más humano en las pistas de tenis. Si conseguirá arreglarla, tan sólo lo dirá el tiempo.

