A estas alturas del embrollo, no sabemos si es bueno que Nick Kyrgios salga a hablar sobre la polémica causada en Canadá o mejor tenerlo lo más alejado del micrófono posible. Lo cierto es que el de Canberra decidió salir del agujero donde él solito se había metido para expresar cómo había recibido la sanción de la ATP y su relación con Stan Wawrinka, Donna Vekic o Thanasi Kokkinakis.
"Me parece justa la sanción. Merecía un castigo. Obviamente, aún soy joven, pero la ATP muestra que no va a tolerar ese tipo de cosas, con lo cual definitivamente he aprendido la lección", declaró el australiano a los compañeros de The Guardian acerca de esa posible suspensión de 28 días más multa económica en caso de que se vuelvan a repetir altercados de aquí hasta el 24 de febrero de 2016, es decir, en los próximos seis meses.
Pese a todo y después de que el propio público del tenis -le ocurrió en Canadá y también en Cincinnati- la haya tomado con él y le reciba con pitos en cada estadio, todavía parece que queda algo dentro de Kyrgios que le hace pensar que lo que hizo tampoco fue para tanto. "Sé que debo mantener las cosas en orden y ajustar mi comportamiento. Pero tampoco voy a dejar de mostrar mis emociones, no estoy interesado en cambiar lo que soy", admite el número 37 del mundo, un jugador que parece confundir seriamente expresar una emoción con la falta del respeto a este deporte.
"No pensé que me iban a escuchar los micrófonos, pero pasó. Solo me queda aprender de ello y obviamente no es algo que volvería a hacer. De todas formas, tampoco voy a decir que me avergüenza que se haya escuchado, para nada", asiente con naturalidad el de 20 años, evidenciando que de no haberle pillado las cámaras del Masters 1000 de Montréal, todavía hubiéramos podido presenciar otro show del desafiante australiano, siempre a contracorriente del resto.

Y mientras él frivoliza sobre su actuación, otras personas todavía sufren debido a aquellas palabras que causaron un antes y un después en el vestuario masculino, incluso en el femenino. "A Stan le pedí perdón de manera pública y privada. Si no lo acepta, ya no es mi problema. Con Donna [Vekic] no fue en persona, pero también le hice llegar mis disculpas", confiesa el hombre que desató una retahíla de reproches por parte de sus compañeros hasta el punto de verse sólo en el circuito.
Menos mal que su compañero Kokkinakis todavía sigue ahí para apoyarle, pese a que fue protagonista directo de su ya mítica frase a pie de campo en Montréal. "Con Thanasi no cambió nada y a decir verdad muchos jugadores fueron muy comprensivos", concluye el hombre que disputará las tres modalidades posibles a partir de mañana en el Us Open: individuales, dobles (junto a Kokkinakis) y dobles mixto (junto a Bouchard).

