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Nishikori subraya las diferencias

Alejandro Arroyo - 15 ago 2015 | 05:44

El número 4 del mundo borra de la pista a Nadal (6-2 6-4), consigue su primera victoria ante el balear y marca las diferencias de nivel entre ambos sobre cemento

En su primera victoria tras siete derrotas consecutivas ante Rafa Nadal, el japonés Kei Nishikori mostró la notable distancia que separa aún a Rafa de los mejores en canchas rápidas. Sobre el cemento canadiense de Montreal, el asiático redujo a Nadal al mínimo competitivo, llevando la iniciativa y proponiendo todo el juego ofensivo hasta cerrar el encuentro. El mallorquín flaqueó sobremanera al servicio y sigue sin apuntalar su drive.

Como en los pasatiempos de encuentre las siete diferencias, japonés y español jugaron un partido de evidencias y obviedades; de poca contienda y nulo roce. Únicamente algunos compases del segundo parcial, cuando Rafa logró romper el servicio del de Shimane, más como arrebato puntual que intimidatorio, sirvieron de estímulo para la novena raqueta del circuito, a merced en el 90% de los puntos disputados. Kei salió con el plan apuntado en una cuadrícula memorizada, ejecutado sin titubeos y con total garantía de éxito.

El primer set se decidió por dos circunstancias: la velocidad de pelota y el tipo de tiro -plano y acelerado de Kei, por combado y timorato de Rafa- y los números de Nadal al servicio. Un 48% de primeros y un 33% de ganados con el 2º pusieron a Nishikori en una rampa descendente desde la que buscar líneas y golpear manotazos a bocajarro antes de que se cocieran al ritmo del ex-número 1. Kei tiraba restos ganadores, aces, paralelos y dejadas. El primer paso dentro de pista era suyo; Nadal miraba desde el muro.

El segundo comenzó igualmente con break. Cada turno al saque de Rafa era un suplicio. Por detrás de la pelota y sin posibilidad de contragolpear, el nipón se hizo con una segunda rotura y servicio para colocarse 5-1. Con los nervios asumidos por los precendentes y el historial, Nishikori tembló un momento, Nadal gritó a la vez y el partido se alargó... no más allá de un break recuperado.

Las seis dobles faltas del español y sus problemas a la hora de romper la pelota con su derecha siguen en su debe. Mientras con el revés pega delante y toma decisiones, su drive sigue tocando la pelota en su punto más bajo. Poco nivel de agresividad ante un jugador que marca un pulso acelerado en los encuentros y ahoga con sus muñecazos. El japonés ya sabe lo que es inclinar a Federer, Djokovic, Nadal y Murray.