No vamos a engañar nadie, el viernes 14 de agosto de 2015 no será el día más feliz de la vida de Rafael Nadal. Primero la eliminación en cuartos de final ante Kei Nishikori por la vía rápida (6-2, 6-4) evidenciando el gran obstáculo que tiene cada vez que se enfrenta a los de arriba. Y luego, segundo tropiezo de la jornada junto a Fernando Verdasco frente a los hermanos Bryan (6-3, 6-7, 10-8), obligado a abandonar Montréal con las manos vacías. ¿O no?
El caso es que las victorias ante Sergiy Stakhovsky y Mikhail Youzhny, es decir, los dos triunfos que le han servido para alcanzar los cuartos de final, otorgan al español un paquetito de 180 unidades que sientan de maravilla en la clasificación. Esos puntos serán suficientes para adelantar a un nuevo rival en el ranking –en este caso a Marin Cilic- y situarse como octava mejor raqueta del mundo. Y algunos dirán, ¿qué importa ahora la clasificación? ¿Qué más da estar un puesto arriba o un puesto abajo cuando te acaban de arrollar en dos sets sin apenas darte opción? Estando el Us Open bordeando ya la esquina, resulta de vital relevancia.
La caída sin frenos en el ranking durante toda la temporada, en especial en la gira de tierra batida, ya envió a Nadal a guerras prematuras con tenistas de gran entidad. Sirva de ejemplo más claro, el duelo ante Novak Djokovic en cuartos de final de Roland Garros en el que el serbio le despachó en sets corridos firmando la segunda derrota del balear en el torneo parisino e impidiendo su décimo entorchado. Esa batalla jamás se hubiera dado, no tan pronto, de no haber sido por el ranking tan bajo de Nadal (7º), un aspecto en el que los tenistas no les gusta fijarse pero que termina siendo crucial a la hora de encarar un torneo y, sobre todo, un cuadro donde te vas a encontrar a los jugadores más peligrosos del globo. Mejor cruzártelos en rondas finales.

Todavía queda Cincinnati antes de llegar a la ’Gran Manzana’, pero la pasada ausencia veraniega de Rafa hace que este agosto el español solo pueda que sumar en su aventura en Ohio, con lo que pase lo que pase no perderá ningún punto en la clasificación. Como rivales directos por esa octava plaza tendrá de nuevo a Marin Cilic (defiende octavos de final) y a Milos Raonic (defiende semifinales), con lo que muy mal se tiene que dar la semana para que cambien las piezas en el tablero.
Una vez en Nueva York, la posición de salida pasa a ser fundamental para evitar a los ‘cocos’ hasta bien entrada la segunda semana. De momento, de llegar como número 8 de la ATP, Nadal evitaría al top8 al menos hasta cuartos de final, un dato que, dentro de la gravedad, es menos malo que el tener que enfrentarse a Roger Federer en dieciseisavos, por ejemplo. Ahora la mente del campeón de 14 grandes ya está enfocada al torneo de Cincinnati y en esa segunda ronda que le enfrentará a Rajeev Ram o Jeremy Chardy. Un último baile antes de la fiesta del Us Open.

