Tragedia en Vladivostok

Andrey Rublev sentencia a Pablo Andújar en tres mangas y España pierde la eliminatoria por 3-2. El Grupo Mundial de Copa Davis se aleja, al menos, hasta 2017.

Había una mínima posibilidad de que ocurriera. Y ocurrió. España abandona Vladivostok con una derrota sonrojante por 3-2 después de estar el sábado a un juego de cerrar la eliminatoria invicto. Nunca en la historia había perdido la Armada una serie tras ganar los dos primeros puntos, un dato que este domingo ya es historia después de que Andrey Rublev acabase con las esperanzas de los nuestros inclinando a Pablo Andújar (6-4, 7-6, 6-2) en el punto definitivo.

La derrota de Robredo ya traía un olor incómodo a catástrofe que nadie quería respirar, un regalo envenenado que cayó en manos de Pablo Andújar, protagonista del último encuentro en Vladivostok y con la obligación de ganar para seguir luchando por alcanzar el playoff de Copa Davis. Demasiados nervios, excesiva presión, muchas oportunidades perdidas en el camino para poder maquillarlo todo a última hora. Las nubes que aparecían a primera hora de la mañana terminaron convirtiéndose en una gélida tormenta sobre Conchita Marínez y sus chicos.

Con la maestría de un veterano, Rublev saltó a la pista mientras todavía celebrar el triunfo de Donskoy ante Robredo, envuelto en una alegría confesa por tener que ser él quien salvara a su país de la eliminación. ¿Nervios? De acero. Con 17 años el joven talento de Moscú repartió a diestro y siniestro bajo el Fetisov Arena obligando al conquense a ir a contracorriente desde la primera bola. De poco o nada servía los 162 puestos de diferencia que había entre ambos jugadores, tanto como los 157 que hubo entre Robredo y su verdugo. Precisamente esa es la magia de esta competición, que cualquiera puede vencer a cualquiera. Hace años fue Nadal el que vencía a Radek Stepanek sin haber cumplido la mayoría de edad. Esta vez fue Rublev el que se doctoró sobre la pista.

Oportunidades hubo siempre, pero el bloqueo del número 32 del mundo era mayor que cualquier suceso sobre el cemento. Cuando iba por debajo en el marcador, Pablo se agarraba al partido, todo lo contrario que cuando se ponía por delante, incapaz de mantener la ventaja. Sirva como ejemplo el 3-0 arriba del español en el tiebreak del segundo set. Allí acabó de cocinarse la derrota más amarga de la Armada, con unos fantasmas cada vez más presentes y una tendencia negativa que ya era imposible de doblegar.

El tercer siguió con la misma narrativa, igualdad por ambas partes pero con un Rublev excelso en los momentos importantes. Seguían desaprovechándose pelotas de ruptura, mientras el ruso caminaba firme hacia la gloria. La experiencia nos alzó en la jornada del viernes, los nervios nos bajaron al suelo el sábado y la presión nos ha hundido el domingo. Del 0-2 al 3-2, tan cerca estaba la victoria que, finalmente, se acabó escapando. Incomprensible.

Conchita y sus chicos dejarán tierras rusas con una gran decepción por superar y con la mente puesta ya en la eliminatoria que disputarán del 18 al 2 de septiembre ante Dinamarca, equipo al que Rusia venció para llegar hasta aquí. Si ganan volverían a esta misma situación, la del Grupo I. Si pierden, deberían jugar una nueva eliminatoria para evitar el descenso a tercera división. Lo único seguro es que España no volverá al Grupo Mundial de Copa Davis, al menos, hasta 2017.

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