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El lujo de contar con el Ojo de Halcón

Fabián Valeth - 18 jul 2015 | 07:33

Para muchos torneos de menor categoría el contar con la tecnología del Ojo de Halcón es casi una suntuosidad. El ATP de Bogotá no es la excepción. 

Para nadie es un secreto que muchos de los deportes han sido partidarios a adoptar mecanismos tecnológicos que permitan una mejor resolución del juego. El tenis no es la excepción y, sin dudas, uno de las principales introducciones que ha incluido en los últimos años es el Ojo de Halcón que permite que los tenistas puedan corroborar si un punto ha sido bueno o malo. Una revolución para una disciplina que, desde sus inicios, tuvo en el juez de silla el dueño de la última palabra ante cualquier duda generada por una marca.

Y es el que Hawkeye, que fue utilizado por primera vez en 2006, ha tenido una repercusión indiscutible y es un sistema que no falta en las grandes citas del circuito: los Grand Slam, Masters 1000 o Premier (exceptuando los jugados sobre arcilla) cuentan con la posibilidad de los ‘Challenges' en sus pistas principales, expandiéndose poco a poco a algunos torneos de categorías inferiores. Porque contar con ello significa un apoyo extra para los jugadores que llevaban cursos inmersos en discusiones con los jueces por algunas decisiones erradas y en las que era casi imposible determinar quién tenía la razón.

Sin embargo, aunque el sistema ha llegado a muchos de los eventos del mundo, para algunos es una imposibilidad y, en muchos casos, hasta un verdadero lujo; en gran parte por el alto costo que representa adquirirlo en un mercado donde solo una empresa cuenta con la tecnología (Sony). Y a partir de allí llegan los rifirrafes entre organización-aficionados, donde estos últimos consideran que si no se tiene, el campeonato es casi cavernario.

Puntualmente, el ATP 250 de Bogotá, que iniciará el cuadro principal desde el próximo lunes, dio la noticia que esta temporada tampoco contará con el Ojo de Halcón lo que generó en la inmediatez un murmuro de desconfianza entre periodistas y, en últimas, en los seguidores; los mismos que en 2014 culparon de ello a la organización por austeros y severos.

Ante eso, Punto De Break habló con Manuel Mate, director del torneo colombiano, para aclarar a fondo el tema del sistema tecnológico y conocer qué hay más allá de ello. Primero, hay que tener claro que para la ATP no es obligatorio que un evento cuente con el Hawkeye para su realización, es más una recomendación. “Estamos mal acostumbrados porque en los grandes torneos vemos que está el Ojo de Halcón, sin embargo, en esos mismos torneos no todas las pistas cuentan con el sistema. Yo diría que el 85% de los partidos en el año se juegan sin Ojo de Halcón”, cuenta Mate.

Pero esa no es la única razón por la cual el torneo de Bogotá no tendrá la tecnología. Hay un argumento mayor y es el elevado costo. “Es un sistema que solo lo distribuye un proveedor. En la última reunión de directores de torneos que se desarrolló en Wimbledon nos pusimos de acuerdo en que nos parecía demasiado costoso este servicio, entonces, mientras no hayan más proveedores que lo otorguen de una manera eficiente y con el valor adecuado, no lo vamos a tener. Lógicamente esto es una atracción adicional para cualquier torneo pero exterior a lo que es el tenis, porque un jugador no va a dejar de jugar si hay o no hay Ojo de Halcón”.

Y es que el valor para adquirir el sistema es de aproximadamente de 70.000 dólares (más de 190 millones de pesos colombianos) por cada campo al que se aplique. Una cifra inviable para algunos eventos que, en algunos casos, trabajan sobre perdidas. “Todos los torneos 250 nos reunimos y analizamos este tema, al final decidimos que lo principal es esperar que hayan otros proveedores”, enfatizó el director del ATP de Bogotá

Otra vertiente pasa por la opinión de los jugadores en cuanto a la necesidad de usarlo o no. Para Mate, que también organiza el torneo de Quito, son pocos los tenistas que se quejan si el servicio no está disponible. “En la última versión ningún jugador se molestó o excusó su derrota por no haber Ojo de Halcón. En mis años de experiencia me he dado cuenta que los jugadores tienen 15-20 minutos de molestia cuando pierden un partido y se pueden quejar de cualquier cosa: de la pelota, el calor, el frío, el juez, el ruido, del otro jugador o del Ojo del Halcón, pero esas son situaciones esporádicas”.

La discusión siempre va a estar sobre la mesa. Hay quienes no lo consideran una verdadera necesidad, mientras otros varios lo ven como una obligación imperante. Por lo pronto, el Hawkeye será un lujo para algunos, y desde allí, el centro de la discordia.