Rafael Nadal derrotó 6-4, 6-2, 6-4 a Thomaz Bellucci y se clasificó para la segunda ronda de la edición 2015 de Wimbledon. El balear fue de menos a más pero completó un partido correcto y sólido desde el fondo de la pista. Nadal propuso su juego desde la base aprovechando la lentitud de la pista, el intenso calor en Londres y la intermitencia de su rival para cerrar un partido en el que apenas sufrió.
El número 10 del mundo empezó el partido de manera conservadora, muy tibia, con golpes tenues. Parecía algo tenso por su debut en Wimbledon tras varios días sin competir y con el sabor agridulce de su tempranera derrota en Queen’s a manos de Dolgopolov. La tensión le duró unos 4 juegos, porque ya en el 2-2 empezó a sentir mejor la derecha y a repartir golpes para los lados. Nadal abría ángulos y encontraba direcciones para encontrar más hueco en la pista. El balear puso una marcha más y rompió dos saques seguidos a Bellucci. Se puso 5-2 y saque pero no lo pudo cerrar de manera cómoda. Se atrapó, regaló su juego pero luego remedió la situación, ganó su servicio y se quedó con la primera manga por 6-4.

En el segundo set, Rafael no titubeó ni un solo momento. Con la tranquilidad de tener la primera manga en el bolsillo, decidió mantener la cuarta marcha puesta para doblar a Bellucci que apenas iba en una pobre segunda que no daba para mucho. Intentaba arriesgar pero fallaba, trataba de mover al mallorquín pero tampoco funcionaba. Nadal estaba rápido de piernas, agresivo cuando le tocaba y cómodo en la pista. Enfrente, un rival que jamás le había ganado un set en los cuatro encuentros anteriores y que le ocasionaba problemas en contados puntos y de forma intermitente. Bellucci no conectaba sus primeros saques (48% de primeros en el segundo set), apenas marcó 4 tiros ganadores y corría detrás de la pelota en función del juego que proponía Nadal. En poco más de media hora ceraba la segunda manga con un cómodo 6-2 en el marcador.
Bellucci estaba 2 sets a 0 en contra y pensó que era momento de hacer algo diferente si no quería irse por la vía rápida a la ducha. Se soltó con puntería y fue a buscar a Nadal. Ganó su saque, quebró a Rafa y parecía que podía empezar a escribirse una historia nueva en la tercera manga. Sin embargo, Nadal sabía que no podía permitirse el lujo de dejar entrar en el partido al brasileño. Intercambió miradas con su tío Toni, le gritó un par de “vamos” y empezó a morder. Recuperó el break perdido, ganó su saque, volvió a quebrar y finiquitó el partido.

Nadal estuvo fresco de piernas, se movió rápido de lado a lado, hizo bien los derrapes, las frenadas y esprintó con chispa y explosión en busca de la siguiente pelota siempre que lo necesitó. Aún le falta algo de determinación en los golpes, sobre todo de derecha, pero los síntomas del debut fueron positivos. En segunda ronda, Rafael Nadal chocará ante Dustin Brown, hombre peligroso que ya lo venció sobre el césped de Halle en 2014. El mejor español del cuadro ya piensa en el 'rastafari' alemán tras un debut convincente.

