El problema de la comunicación jugador-entrenador en pleno desarrollo de un partido no viene de esta tarde. Una de las reglas más discutidas del vestuario ATP vuelve a la palestra tras unas declaraciones de Boris Becker sobre su forma de “hablar” con Novak Djokovic durante sus encuentros. Según el reglamento, estas prácticas no son legales pero, ¿acaso no es normal que el maestro tenga derecho a guiar a su alumno en mitad del ejercicio?
El fuego fue encendido hace unos días por Boris Becker, entrenador del número uno del mundo desde hace año y medio. "Está claro que hay un vínculo y una relación de comprensión entre el jugador y el entrenador”, respondía el alemán en BBC Radio 5 cuando le preguntaron por el tema del lenguaje de gestos desde el box. A raíz de aquí, la polémica se trasladó a la sala de prensa del All England Club, donde Novak Djokovic se ha encargado hoy mismo de desmentir tales acusaciones.

"No creo que estemos engañando a nadie. No pienso que sea así como lo debamos llamar. Hay muchas formas especiales de comunicarse, diría yo. Cómo me expreso sobre la pista, la forma de mirarnos el uno al otro o la forma en la que se sienta en su butaca ya transmiten sensaciones directas a mi equipo sobre lo que está pasando en la cancha”, afirmaba el serbio restándole importancia al tema.
Pero claro, Becker es de esos tipos que cuando meten la pata, la meten bien, hasta el fondo, y siguió ampliando esa información en la mencionada radio. "Obviamente, yo tengo mi trabajo y es una relación muy íntima porque es un trato personal con mi jugador. Hay momentos en los que se le ve que necesita la seguridad de que lo que está haciendo es lo correcto. Luego ya tendremos nosotros nuestras maneras de decirnos qué es bueno o qué es malo. Por supuesto, luego cambiarlo depende de él", aclaró con tranquilidad el tricampeón de Wimbledon.
Y mientras, en la sala de prensa, Djokovic intentando calmar la tormenta y normalizando el asunto. “No es necesario que me diga dónde debo servir o hacia qué lado del campo del oponente tengo que jugar, porque eso no sucede. Simplemente sirve de estímulo y de soporte, para darme la seguridad en esos momentos. Creo que con todas las cámaras que enfocan a Boris desde el box ya se habrían dado cuenta si me estuviera diciendo cómo servir, cómo darle de revés o cómo golpear de derecha”, subrayó el vigente campeón del tercer Grand Slam de la temporada.

Sin embargo, una vez resuelta la duda, Novak Djokovic continuó opinando del tema en cuestión. "No podemos pretender que eso no ocurra en el tenis. Por supuesto, hay situaciones donde sucede, y no sólo con los mejores jugadores, con todo el mundo. Este es un deporte muy competitivo y estás solo en la cancha. Por supuesto, hay ciertas reglas, pero también hay momentos en que el equipo del tenista se comunica con el jugador cuando llega y agarra la toalla en la esquina, cuando está más cerca del box. Creo que es incluso bueno, siempre y cuando no sea de manera permanente. También depende de la juez de silla o supervisor decidir si alguien está rompiendo las reglas o no”, concluyó el hombre que iniciara mañana la defensa de su título ante otro alemás, Philipp Kohlschreiber.

