Es la asunción de una narrativa inesperada. Un golpe de timón al patrón de actividad más lógico. Goran Ivanisevic, el hombre que ganó Wimbledon merced a una invitación, considera muy arriesgado descartar un papel triunfal de Roger Federer en Nueva York. En declaraciones realizadas al rotativo británico Daily Mail, el talento de Split ha advertido la necesidad de reconsiderar la postura a todos aquellos que osen borrar al helvético de sus quinielas.
No son palabras de un fanático del suizo cegado en la ilusión de una empresa memorable. Habla el artesano de lo impensable. El hombre que tocó el cielo cuando su carrera cedía inexorablemente hacia el abismo. Camino de la treintena, anudado a un ranking de tres cifras y con tres finales de Wimbledon perdidas a la espalda como escozor, Goran resurgió de sus cenizas para obrar el milagro.
"Puedes esperar que el campeón sea uno de los tres jugadores (Novak Djokovic, Rafael Nadal o Andy Murray) pero también hay un tipo llamado Roger Federer" recuerda el croata. "Todo el mundo quiere decir que está acabado, pero yo no me atrevería a afirmarlo".
Roger Federer, pentacampeón del US Open, celebra un triunfo en Flushing Meadows
En los ojos de Ivanisevic la puerta a la esperanza nace de la propia experiencia. Cuando Goran mira a Federer su mente atraviesa un torrente de reminiscencias convertidas en agravios comparativos. Ve al séptimo jugador del mundo y recuerda que él necesitó, tan bajo era su ranking, una invitación para jugar el Wimbledon 2001 que terminó ganando. Cuando el croata escudriña los pasos del helvético, observa al hombre con la mayor colección de grandes que vio la disciplina y rememora cómo él pudo estrenar su cuenta de majors cuando todo parecía abocado a la nada.
Al clavar las pupilas sobre la espalda de Roger, también contempla Ivanisevic a un tenista cuestionado por haber cedido antes de cuartos de final por primera vez en nueve años, cuando él había sido incapaz de ganar un partido en los últimos cuatro majors previos a su sueño londinense. Y cuando Goran estudia los pasos de Federer ve a un hombre fustigado por contar únicamente con un cetro de la menor categoría en el zurrón de la temporada, cuando él no había pisado una final en los 30 meses anteriores al torneo que le hizo eterno.
En la Gran Manzana, una barrera a afrontar. Roger lleva cerca de cuatro años, desde Australia 2010, sin pisar una final grande en pista dura. En Nueva York, también, un consuelo. Es el único Grand Slam donde Roger lleva sin bajarse de la segunda semana desde la temporada 2000. Allí, el croata encuentra un factor propicio para el helvético. "Esa pista es más rápida que todas las demás" analiza antes de lanzar un recuerdo. "Le ha causado problemas a Nadal la semana pasada (en Cincinnati) y si tiene una mentalidad positiva puede hacer daño" reafirma. "Todavía puede ganar el torneo".
En la ciudad que nunca duerme, la historia coloca a Federer ante una larga pesadilla. En las últimas 40 temporadas tan sólo un hombre, Andre Agassi en el Abierto de Australia 2003, fue capaz de alzar un Grand Slam cumplidos los 32 años. Roger ha roto la historia en multitud de ocasiones e Ivanisevic, fiel a su discurso, sigue confiando. "El favorito para mí es Djokovic pero dos años atrás, cuando Novak venció, Roger tuvo bola de partido ante él en las semifinales. Debió haber ganado. Todavía puede hacerlo".
También te puede interesar:

