¿Está acabado Roger Federer?

Muchas son las veces que señalan que el suizo está apurando sus últimos días al máximo nivel, pero ¿estás de acuerdo?

Roger Federer vuelve en Hamburgo al circuito tras su temprana eliminación en Wimbledon. Con un solo título que celebrar y apartado del Top 4, la cuestión es obligada: ¿está acabado el suizo?

Es la pregunta del millón ¿está acabado Roger Federer?, ¿volveremos a verle levantar un Grand Slam o siquiera alcanzar una final de tal calibre? ¿está capacitado para dar otro giro más a su carrera y volver a levantarse como ya hiciera en 2009 y como también sucediera en 2011? Roger Federer vuelve a las pistas esta próxima semana en Hamburgo y lo hace con más interrogantes que siempre, los propios de un tenista que lo ha sido todo y está sumergido en una profunda crisis de resultados importantes. Por ello, hoy en Punto de Break analizamos los pros y contras de considerar que Federer está ante el principio del fin:

A favor de estar acabado:

Roger Federer ha ganado 17 Grand Slams.

- La edad. Es cierto que ya vivió períodos difíciles en otras ocasiones y finalmente levantó el vuelo y llegó a la cima. Incluso lo hizo con la treintena ya en el cuerpo, pero esta vez ya son casi 32 los años que el suizo está a punto de celebrar (próximo 8 de agosto). Demasiada edad para luchar con tenistas cinco y seis años más jóvenes, capaces de soportar partidos más largos y recuperarse en un menor tiempo.

- El juego ofrecido. Federer no encuentra el nivel de antaño. Se despista más, comete más errores forzados, es más vulnerables ante rivales más asequibles y su juego ofrece una zona de ataque clara a su revés. Al contrario que Nadal, Murray o Djokovic que hacen de su revés un arma peligrosa, en el helvético está claro que es su punto débil. Su punto débil, salvo cuando tiene el día, donde entonces es capaz de dar exhibiciones con ese golpe.

- Poca ambición: quizás, su verdadero problema. Ganador de los cuatro Grand Slams, de 21 Masters 1000 y de prácticamente cualquier competición importante menos la Copa Davis, Roma, Montecarlo o los Juegos Olímpicos, parece que su principal hándicap es la motivación para seguir siendo el mejor pues prácticamente lo ha ganado todo. Y ya se sabe, sin motivación es imposible dar el 100%.

- Los rivales. El juego cada vez más físico que prima ahora en el circuito va en detrimento de la enorme clase que atesora el suizo. Los rivales son más fuertes que antaño y Djokovic, Nadal, Del Potro o Murray parecen ser superiores a los que se encontró en los primeros años de su reinado. ¿Quién no se ha preguntado cuantos Grand Slams menos hubiera tenido Federer si hubiera nacido en el mismo año que el español o el serbio?

- Falta de sacrificio. Un jugador de su talento lo fía casi todo a su clase. Sin embargo, es necesario entrenar duro y no rehuir el cara a cara en los enfrentamientos por muy duro que sea el contrincante. En los últimos meses parece querer evitar a toda costa los peloteos, y eso es una muy mala señal.

- Las lesiones. Federer no es un hombre dado a las lesiones, pero la espalda le está dando problemas en los últimos tiempos. Es el peso de estar tantos años al máximo nivel y un impedimento para triunfar en escenarios importantes.

En contra de estar acabado:

Federer está teniendo una temporada nefasta.

- Esgrimidos todos los citados argumentos que podrían hablarnos de un declive del suizo, es conveniente también argumentar varias líneas narrativas a su favor. La primera, la edad. Se contradice con la tesis apoyada anteriormente, pero 31 años no son 40. Es veterano, pero hay muchos más que a esa edad no sólo no están acabados, sino que están rindiendo mejor que nunca. Ahí está el ejemplo de Tommy Haas que a sus 35 años lucha por entrar en el Top 10. Ahí está Tommy Robredo capaz de remontar tres encuentros con desventaja de dos sets en Roland Garros. Ahí está David Ferrer, número 3 con 31 años. Veterano sí, pero viejo no. La edad no debe de ser un impedimento a este bajo rendimiento.

- Su talento. Un hombre de su clase siempre tiene un voto de confianza. Tiene todos los golpes posibles y cuando juega bien, nadie puede superarle, se llame como se llame el que esté al otro lado de la pista (Nadal, Djokovic han recibido roscos de él en los dos últimos cursos).

- Río de Janeiro 2016. La sombra de la retirada planea en sus seguidores, pero no realmente en él, quien ha confesado querer ganar el oro en Brasil dentro de tres años. Un ambicioso objetivo, para nada descartable que le haría poner el broche de oro a su carrera. Para colmo, se celebraría la Olimpiada coincidiendo con su 35º aniversario.

- La capacidad de resurrección ya mostrada. Ya se ha levantado cuando estaba muerto, y no hay motivo para pensar que no lo hará esta vez. Federer ama el tenis y odia perder. Esto y los descansos y dosificaciones que suele introducir en su calendario hacen pensar que se cuida para volver al máximo nivel.

Opinión personal

Como vemos argumentos válidos tanto para defender una postura u otra. Si me permiten una opinión personal, les diré que no veo a Federer volviendo a ser el mejor del mundo, principalmente porque no parece buscar el calendario más adecuado para ello. Ahora bien, para nada descartaría que volviera a ganar un Grand Slam o un Copa de Maestros. Tiene talento, y mucho y sólo es capaz de dibujar jugadas que ningún otro puede hacerlo.

Lo que está claro es que cada vez que salta a una cancha un mismo sentimiento recorre el cuerpo de sus seguidores y detractores. El de la nostalgia. Ni unos ni otros quieren ver el final de su carrera, y se acerque o no, cada vez queda menos. Y es por ello, que cada partido, cada jugada hay que disfrutarla como si fuera la última.

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