Semifinal de Wimbledon: Djokovic v Del Potro

Serbio y argentino pelearán por la eternidad sobre el césped de Londres en el primer pulso del viernes

Es el hambriento contra el más hambriento todavía. La primera semifinal de Wimbledon, la que opone a Novak Djokovic contra Juan Martín del Potro, presenta a dos lobos de respiración agitada y las fauces entreabiertas. A un lado de la red, la necesidad de cerrar cuanto antes una herida recientemente sufrida. Un curso construido en torno a un Roland Garros dolorosamente entregado que busca sutura con la consecución del Grand Slam más legendario del circuito. Al otro lado de los nudos, la posibilidad de recobrar la grandeza un día insinuada. La opción de reverdecer unos laureles marchitos que hagan del big4 una cosa de cinco.

Para Djokovic, presente en seis de las últimas siete las últimas finales competidas lejos de la arcilla, es una oportunidad de seguir mostrando autoridad en un evento plagado de notables tropiezos. Habiendo atravesado el cuadro más potente de cualquier semifinalista, podría llegar al último partido en Londres tras inclinar a tres tipos (Haas, Berdych, Del Potro) a los que nunca antes había sometido en hierba. Para Del Potro, conseguidas en 2013 cotas inéditas desde 2009 (final de Masters 1000, victorias consecutivas sobre top5, semifinal de Grand Slam), atravesar el umbral de una puerta que lo devolvería definitivamente a la primera escena. A fin de cuentas, dos hombres con camino por recorrer pero distinto trecho recorrido. Novak fue parado hace un mes. Juan Martín, frenado en seco hace más de tres años. En la capital de Inglaterra, un pulso a morir por la eternidad: entrar en la final de Wimbledon bien vale una portentosa refriega.

Un mortero para derribar el muro – Incrustado en el hombro de un tipo cuya vertical roza el segundo metro se encuentra uno de los argumentos ofensivos más secos de la disciplina. El impacto de derecha del tandilense escupe cemento armado. Montado en un torrente de golpes ganadores sobre la hierba de Wimbledon (178, llegando a atravesar hasta en 42 ocasiones la numantina defensa de Ferrer en el pulso más reciente), Juan Martín está mostrando una depurada destreza para asumir riesgos sin incurrir en desperfectos (apenas 61 errores no forzados, una cantidad ínfima para vivir con cierta frecuencia en el alambre). Contra eso, Novak el temible. El segundo restador más efectivo de Londres (22 roturas, sólo por detrás de Murray). Si Djokovic -el hombre con la zona de confort más ancha del circuito masculino, un tipo capaz de cernir la sombra en cualquier área de pistas y acudir lateralmente hasta las vallas si es preciso- presenta oposición, Del Potro está preparado para descerrajar el candado.

Hábitat natural y un regreso a casa – El serbio Djokovic, número 1 indiscutible, acude a un escenario tan común como el levantarse de la cama para el resto de mortales. Hombre referencia por méritos más que contrastados, el de Belgrado se dispone a competir por decimotercera vez consecutiva en la semifinal de un grande. Es decir, entrar en la pelea directa de un Grand Slam es algo que viene haciendo sin error durante los últimos tres años. Del Potro, sin embargo, retorna a unas alturas jamás visitadas desde la lesión de muñeca que prosiguió a su asalto neoyorquino allá por 2009. El argentino busca la grandeza limada de su estructura para que nadie olvide que, antes de que Djokovic rompiese en las listas oficiales la cremallera de un duopolio hispano-helvético, fue él quien quebrantó el orden establecido en la pista más grande del universo sentando a Nadal y Federer en los márgenes de una misma semana.

El oxígeno del recuerdo – Los Juegos Olímpicos, disputados sobre las mismas pistas que albergarán el pulso entre argentino y serbio, marcan un punto de probatura psicológica en las mente de ambos tenistas. Djokovic, castigado psicológicamente por la final perdida en Roland Garros y la no reválida en Wimbledon, se despidió de Londres sin medallas tras pelear hasta dos veces por ellas. Del Potro, llevando al extremo a Federer en un pulso que necesita de hasta 36 juegos para definir el parcial decisivo, volvió a pista para tumbar a Novak en un partido completo, sin retiradas mediante, por vez primera en su carrera. Eso es una reminiscencia que sobrevolará la catedral del tenis. Juan Martín recordará cómo, de manotazo en manotazo, sacó al ahora número 1 cabizbajo del césped. Aquéllo tuvo lugar a tres mangas. En esta ocasión, sin embargo, la pared se eleva hasta los cinco parciales.

Un chicle y un vendado – La semifinal arroja la salud y la enfermedad. El contraste es animal. Mientras uno llega al partido recibiendo elogios por su impresionante elasticidad, acaparando reportajes sobre su trabajado físico en lo más granado de la prensa internacional, el otro acude al encuentro forrado de esparadrapo, habiendo estado a punto de abandonar el torneo trastornado por una magullada rodilla. Djokovic describe en ruedas de prensa sus rutinas de trabajo específico para convertir su cuerpo en una estructura flexible como jamás se vio en una pista de tenis. Del Potro, una torre caída por dos veces sobre el césped, no sabe si competirá la ronda de los 16 mejores hasta el último momento y en los cuartos de final un nuevo desequilibrio le tiene a punto de abandonar tras apenas un juego. Hay dos incógnitas físicas rodeando al partido. Hasta dónde podrá estirarse Djokovic. Hasta dónde podrá correr Del Potro. La segunda, quizá, sea más preocupante que la primera.

El peso de la primera herida – Cuando sus miradas se entrelacen entre los palos de madera que sostienen la red, sus pupilas enfocarán una silueta que apenas conoce el remolque en el torneo. Frente a frente, los dos únicos tenistas que jamás entregaron un parcial durante la quincena entre los muros del All England. Nunca, jamás en la Era Abierta, se vio eso en Londres. En un evento donde los partidos discurren a ritmo frenético, donde cualquier rotura puede suponer algo más que la pérdida de un servicio, se enfrentan los dos hombres que menos pestañean. Jamás firmó Novak tal proeza en Wimbledon. Para Juan Martín, es un escenario completamente inédito en Grand Slam. Eso, necesariamente, cambiará durante el partido. Para ser exactos, tras el primer set del partido. La gestión emocional En nueve de los once enfrentamientos previos el autor del primer guadañazo terminó sellando el duelo. No fue así, sin embargo, en el precedente más reciente saldado a favor del argentino sobre el cemento de Indian Wells. No fue así, tampoco, en su última visita a Londres bajo la bóveda de la Copa de Maestros, pulso remontado por el serbio. Un pulso de poder a poder donde, con un horizonte a cinco mangas, tan importante como cobrar ventaja será cortar las hemorragias.

Las raíces del templo – Es un escalador en una cima coronada ante un alpinista que se resguarda en un campamento base. Novak, campeón en 2011, acude al duelo sabedor del Wimbledon que descansa en sus entrañas. Juan Martín, que jamás había sobrevivido a la ronda de los 16 mejores, trotará sobre el castigado césped con meras aspiraciones. La copa dorada lleva impresas los labios del serbio. Del argentino, por ahora, guarda una mirada proyectada desde la distancia. Por su cabeza, no obstante, un flash de cuatro años antes. Cuando, sin alcanzar la veintena, terminó a manotazos con cinco un lustro hegemónico de Federer en la Gran Manzana. Es Juan Martín nuevamente contra el peso de la historia. Es el desafío que debe arrancar Juan Martín del terruño que presidirá el pulso. Sobreponerse a la inexperiencia para derrocar a un coronado.

También te puede interesar:

Semifinal de Wimbledon: Andy Murray v Jerzy Janowicz

Comentarios recientes