Londres es Melbourne para Verdasco

El madrileño, que compite con una raqueta nueva, busca en Wimbledon sus segundas semifinales en un grande 

Rafael Plaza | 1 Jul 2013 | 16.39
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Es una victoria para tomar aire, un triunfo que silencia los cantos de ultratumba. Cuando Verdasco acaba con el francés De Schepper y pasa a los cuartos de final de Wimbledon, alcanzando esa ronda en tres de los cuatro torneos del Grand Slam y llegando a ella por primera vez desde que cediese en el US Open 2010 ante Nadal, se pone a bailar sobre la hierba. No le faltan motivos para celebrarlo de esa forma: hundido en el ránking en 2013 (llegó a estar el 56 del mundo, su peor clasificación desde 2005), el madrileño encadenó seis torneos durante el actual curso sin sumar una victoria (desde San José a Barcelona) hasta llegar al torneo de Madrid, donde superó dos rondas. Ese paseo por el infierno llega al final días atrás.

En Wimbledon, donde en tres ocasiones había quedado a las puertas de los cuartos de final (2006, 2008 y 2009) y donde siempre había sido apeado en cinco mangas en el intento de cruzar esa frontera, Verdasco avanza por primera vez hacia la ronda de los ocho mejores mientras derrama un puñado de sensaciones que evocan pasajes de lo conseguido en el mejor grande de su carrera cinco años atrás. Este Verdasco, que ataca a sus rivales con tiros de acero sin temblar (suma 188 golpes ganadores por 65 errores en los cuatro partidos que ha disputado), recuerda a ratos al que exprimió a Nadal durante 5 horas y 14 minutos en el Abierto de Australia de 2009 y llegó a ser número siete del mundo.

A la cabeza y al físico, notablemente conjugados sobre el pasto londinense, hay que añadir un elemento clave: el saque. El español ha hecho de su servicio un alcázar desde el que dominar a sus rivales. Ante De Schepper, un sacador de recursos limitados, ganó el 86% de los puntos que disputó con primer servicio. Apoyado en la estadística, que le señala como el cuarto jugador que más saques directos dispara (51), el segundo de los que sobreviven en el tercer Grand Slam de la temporada (tras el polaco Janowicz, que suma 64), el madrileño arroja unos números impecables tras rebasar el ecuador de torneo: tan solo cuatro veces ha cedido su servicio en la ruta hacia los cuartos de Wimbledon.

Algo está claro, sea temporal o no, el español está ante un azulado horizonte tras penar durante los primeros meses de la temporada por un sendero plagado de tinieblas. Son varios los factores que han provocado el cambio. La inclusión de Ricardo Sánchez en su equipo de trabajo, entrenador que ha guiado por la élite a Wozniacki, Jankovic o Petrova, y la decisión de competir con una nueva raqueta, tras probar más de 20 modelos diferentes desde el torneo de Madrid hasta encontrar un máuser adaptado a sus necesidades en Wimbledon, le han permitido recuperar parte de la confianza perdida, la misma que ha ido arañando su cabeza hasta desgastarla. Tras vencer a De Schepper, con la credulidad protegida por los resultados, Verdasco afrontará el reto más importante de los últimos años.

El número 54 del mundo sabe lo que le viene ahora. Para alcanzar las semifinales de Wimbledon, que serían las segundas de su carrera tras las disputadas en el Abierto de Australia de 2009, Verdasco medirá fuerzas con Murray, el número dos mundial y favorito de la grada. Eso supone pisar la central de la catedral de la hierba por primera vez en su vida. Eso implica que deberá someter su mente a una guerra que servirá para comprobar si los miedos han desaparecido. Eso, además, le obliga a ganar a un jugador con el que ha perdido en ocho de las nueve ocasiones que han cruzado argumentos. Algo, sin embargo, queda para la esperanza: la única victoria de Verdasco sobre Murray llegó en el Abierto de Australia de 2009, el torneo que tantas veces ha aparecido en los pensamienos del madrileño durante los últimos días.

A las 29 años, Verdasco está ante una oportunidad única en su carrera: si derriba a uno de los dos últimos gigantes en pie en Wimbledon, podrá aprovecharse de las vicisitudes de un torneo frénetico que en el segundo lunes de competición ya no cuenta con Federer, Nadal y Tsonga. Palabras mayores para un jugador herido que en Londres se está dando una segunda oportunidad.