El tenis español no deja de estar presente en unos cuartos de final de un Grand Slam desde el Open de Australia de 2006. Sin embargo, la derrota de Nadal y las dudas de Ferrer abren la puerta a que en esta edición pueda volver a ocurrir semejante hecho.
Que el tenis español goza de buena salud nadie parece ponerle en duda. Presente en todas las finales de torneos de tierra batida posibles menos dos este curso, su hegemonía se extiende incluso a la hierba, superficie en la que desde 2006 llevan alcanzando al menos una final cada temporada con la salvedad del año 2009. Un dominio abrumador que se traduce en 12 títulos desde el inicio de campaña (el triple que Serbia o Francia) y que se complementa con 20 finales en 36 eventos ATP hasta la fecha.

Sin embargo, en este Wimbledon la prematura derrota de Rafa Nadal y las dudas (especialmente en el segundo set) de David Ferrer en su estreno contra Martín Alund han encendido las luces de alarma en la "Armada Española", acostumbrada a saborear los mieles del éxito allá por donde va, o cuanto menos luchar por él, algo que bien podría ser diferente esta edición rememorando tiempos pasados no tan gloriosos. Y es que si por alguna de aquellas, ningún tenista español logrará clasificarse para cuartos de final en este Wimbledon, sería la primera vez que ello ocurriera en Grand Slams desde el ya lejano Open de Australia de 2006.
Más de siete años consecutivos (17 cursos seguidos en Roland Garros) en los que la presencia de tenistas españoles entre los ocho mejores de un grande ha sido una norma quizás no valorada en su justa medida. Y es que ningún otro país del mundo puede presumir de tal gesta con la excepción hecha y más como nombre que como país de Suiza (Roger Federer lleva 40 cuartos consecutivos no cediendo antes de esa ronda desde Roland Garros 2003). Por ejemplo, y para hacerse una idea de la dificultad que ello entraña, Estados Unidos lleva desde el US Open 2011 sin meter ningún representante en los cuartos, Italia y Suecia desde Roland Garros 2011 y Argentina desde el US Open 2012. Incluso, ni siquiera una potencia como Francia es fija en llegar a los cuartos asiduamente puesto que en 2012 faltó en Melbourne y Nueva York y en 2011 también en Melbourne (donde no hubo ni un solo jugador de esa nacionalidad en octavos) y París.
Es cierto que a ese mérito de llegar “siempre viva” a cuartos de final contribuyen Nadal y Ferrer en gran medida, pero cuando éstos no estuvieron, Robredo, Feliciano, Verdasco, Almagro, o incluso el retirado Ferrero, salvaron la papeleta.

La dificultad de colocar permanentemente un hombre en cuartos se magnífica si echamos mano de la historia simplemente de este nuevo milenio. Hasta 2005, pasaron 33 años sin tener a uno de los ocho mejores en Wimbledon (ese año lo logró Feliciano). En los inicios del nuevo siglo, ni US Open 2004, 2005 ni Australia 2002, 2004 y 2006 tuvieron tampoco en la antepenúltima ronda un español.
En cualquier caso, la posibilidad de que no haya ningún representante en cuartos de final por parte de España aún a pesar de la eliminación de Nadal y las dudas de Ferrer es todavía bastante baja. Existen seis representantes aún sobrevivientes (muchos de los cuales han dejado una gran imagen como Feli, Verdasco o Robredo) y si bien es cierto que salvo el número 4 del mundo ninguno de ellos parte como favorito para alcanzar tal ronda, conviene aún ser cauto respecto a una posible debacle española en el All England Tennis Lawn Club. De hecho, y aunque se produjera, no habría que tomarla más que como una mala actuación esporádica.

