Radwanska alcanza sin problemas la tercera ronda de Australia, extendiendo hasta 11 su racha de victorias e igualando de esta manera la mejor marca de triunfos consecutivos de su carrera.
Agnieszka viene a pleno rendimiento. Las coronas alzadas en Auckland y Sydney han reforzado la confianza de una deportista acostumbrada a la sombra del actual trío de cabeza. Tras doblegar sin conceder un solo juego a Cibulkova la semana previa a primer Grand Slam del curso, las expectativas de la polaca se dispararon. “Estoy realmente preparada para el Open de Australia”. Su ambición va más allá de un buen torneo. “Espero ganar 16 partidos consecutivos” comentaba tras gobernar el evento de Nueva Gales del Sur. Llegar a tal cifra significaría levantar en Melbourne su primer torneo de Grand Slam. Nada menos.

La primera cabeza de serie que alcanza la tercera ronda en las antípodas, Agnieszka encuentra en Melbourne el escenario de rendimiento más sostenido en los últimos tiempos. Cuartofinalista en las dos últimas ediciones, la polaca buscará en 2013 dar continuidad a una barrera derribada por primera vez en 2012 durante su penúltimo torneo grande sobre la hierba de Londres: los cuartos de final de Grand Slam.
Por el momento buscará, por tercer curso al hilo, alcanzar la segunda semana subida a un registro imponente: con 22 sets ganados de forma consecutiva la polaca es acreedora del registro de mangas cerradas a comienzo de campaña más imponente del siglo XXI. Nadie abrió un año con tan pocas concesiones durante tantos partidos desde la pasada centuria. En poder de María Sharapova desde 2008 (19), hay que remontarse a la década de los 90 para encontrar un registro superior. En los albores de la temporada 1994, Steffi Graf dejaba el listón en el cielo enlazando hasta 56 parciales.
Podemos someter a juicio numerosas aristas que cuestionan la relevancia del asunto. En estos primeros once partidos, la competidora de Cracovia ha disputado hasta siete encuentros ante tenistas que no figuran entre las 50 primeras raquetas del circuito. Los dos eventos disputados con carácter previo a Melbourne corresponden a las dos categorías más bajas de WTA (International y Premier). Las jugadoras con arranques de temporada potentes firmaron sus impresionantes registros acudiendo a torneos más poderosos (Sharapova y Graf, por incidir en los ejemplos anteriores, incluyen entre sus virginales conquistas la consecución del primer Slam del año).

No olvidemos que hablamos de una tenista que ya firmó un arranque de temporada interesante en 2012. Hasta la llegada del torneo de Roma, bien entrados en la gira de tierra batida, la tenista polaca sólo cedió duelos ante una jugadora: la bielorrusa Victoria Azarenka. Los 32 partidos disputados lejos de las garras de la actual número 1 del mundo se saldaron con victoria para la sutil centroeuropea. Sin error. Un impoluto expediente que le vio levantar en Miami el título más importante de su carrera. No obstante, la lectura es simple: domina a la retaguardia, sufre ante la vanguardia. Queda en un terreno intermedio. Relevante pero lejos de lo extraordinario. Contendiente preferente, candidata marginal.
Dotada de una regularidad admirable, igualmente retratadas quedan sus carencias ante la élite del deporte. Balances sonrojantes ante las tres primeras raquetas del circuito hacen que pensar en una coronación australiana pueda llegar a parecer una quimera. Jamás ha ganado a Serena Williams (0-4) y sus choques frontales ante Sharapova (2-8) y Azarenka (3-11). Y ese será, presumiblemente, el escenario que deberá superar si desea dar un paso adelante en su carrera. Tenistas con restos poderosísimos que desarbolan las redirecciones de la polaca.
Para lograr el objetivo de levantar Melbourne pudiera necesitar tumbar a dos de las jugadoras anteriormente mencionadas. Antes, incluso, un potencial cruce con Li en cuartos de final (a quien batió en Sidney pero ante quien firmó un 0-3 sobre canchas duras en 2012) podrían endurecer sobremanera su ruta: hasta 3 partidos ante finalistas de Grand Slam sobre suelo duro para una tenista que ni siquiera sabe lo que es pisar la penúltima ronda sobre tal superficie en tales escenarios. Derrotar a Bobusic o Begu nada, absolutamente nada, tendrá que ver con la oposición a enfrentar al triunvirato mencionado.
¿Podrá Radwanska encontrar la vía en grandes partidos? ¿Seguirá acumulando plusmarcas construidas sobre partidos de segunda línea para ondear la bandera blanca en cruces preferentes? ¿Supondrá la carga de duelos un lastre adicional en unos momentos decisivos tradicionalmente adversos? Muchas esperanzas y mayores dudas rodean a la polaca en su apertura de temporada.

