Open de Australia 2013: favoritos

Hacemos un repaso sobre los principales candidatos al título en el primer Grand Slam del curso.

Rafael Plaza | 24 Dec 2012 | 09.30
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Los favoritos en el Open de Australia 2013. Semanas antes de que arranque el primer Grand Slam de la temporada en Melbourne, donde se citarán los 128 mejores jugadores de la clasificación, analizamos los principales candidatos a levantar el cetro el último domingo de torneo en el corazón de la Rod Laver Arena.

Novak Djokovic, Andy Murray, Roger Federer, David Ferrer, Juan Martín Del Potro y Rafael Nadal forman el sexteto del que posiblemente saldrá el ganador del Open de Australia, pese al elenco de nombres desconocidos que históricamente se han presentado ante el mundo durante el mes de enero en el escaparate global de las antípodas.

Novak Djokovic - No solo su forma de terminar el año (tumbando a Federer en la final de la Copa de Maestros y recuperando el número uno) y haber firmado la segunda mejor temporada de su carrera (2012) le convierten en el principal favorito para levantar en Australia el título de campeón. Una racha de 14 victorias consecutivas en las antípodas (no pierde desde los cuartos de final de 2010 ante Tsonga) que le ha visto hacer suyas de forma correlativa las finales de 2011 y 2012, acabando con Murray y Nadal en esos partidos por la primera corona importante del curso, señalan hacia el serbio como el hombre a batir. Ante él, tres retos altísimos. Si gana será el primer hombre consecutivas del Open de Australia en en la Era Abierta y el tetracampeón más joven. Si llega a la última ronda del torneo se convertirá en el primer jugador en alcanzar seis finales consecutivas de Grand Slam sobre pista dura en la mencionada Era Abierta. Son palabras mayores para un tenista que en 2012 demostró una línea continuista con respecto a 2011, pese a no alcanzar los picos de perfección que le llevaron a encadenar 41 victorias en aquella gloriosa temporada. Djokovic, tres veces campeón del certamen, no pierde antes de la segunda semana del torneo desde 2006. No es casualidad, el serbio que compite en perfecta sintonía con las condiciones del torneo, es un especialista en arrancar en enero a la velocidad de la luz.

Andy Murray - La victoria en US Open le llevó al escenario de paz que presuntamente necesitaba para competir en los partidos decisivos sin la soga rodeando su cuello. Cargar con el fantasma del pasado (ningún británico alzaba un Grand Slam desde 1936) era una losa demasiado pesada para actuar sin ataduras en los momentos de inflexión (cuatros finales consecutivas perdidas en torneos de primera línea así lo confirman). Ahora, vencido ese enemigo intangible, el camino para seguir evolucionando se presenta libre de piedras. Si en Nueva York logró vencer a Djokovic en la final pese a la reacción del serbio, que le obligó a disputar una quinta manga cuando el marcador indicaba que las dos primeras habían caído de su lado, en Australia debería aspirar a lo más alto para borrar los sinsabores que le acompañaron desde que abandonó Flushing Meadows hasta que colocó el punto y final de la temporada en el 02 Arena de Londres. A Andy se le presenta la oportunidad de convertirse en un tenista con un currículo brillante (con 25 años tiene tiempo para ello) o de ser simplemente un buen tenista con un Grand Slam y algunas finales. 2013 arrojará luz sobre el futuro de su figura.

Roger Federer - Nada es imposible para él tras volver a resucitar en 2012 y sacarle de la lista de candidatos a ganar cualquier torneo sería un acto ridículo. Devorador de marcas imposibles, Roger ha reorganizado su calendario -eliminando varios torneos- para afrontar con garantías los momentos vitales del curso. En Australia, donde no levanta el trofeo desde la temporada 2010 cuando venció a Murray, competirá buscando su quinto trofeo y despejará una de las dudas que le han acompañado durante la pretemporada: ¿Le han perjudicado los seis partidos disputados en la gira por Sudamérica? Acostumbrado a pagar años atrás el peaje físico de las dos semanas que imponen los torneos del Grand Slam, si Roger se mantiene sin heridas en la coraza la lucha volverá a ser una vez más contra el mismo enemigo: Federer contra Federer. Nadie ha sido capaz de pararle hasta el momento a su mejor nivel.

David Ferrer - 2012 le elevó a una categoría desconocida para él. No solo logró en París-Bercy el anhelado Masters 1000 que tanto había perseguido, finalizó el año como el tenista con más títulos (7), más victorias (76) y más partidos jugados (91). Además, se convirtió en el tercer español tras Nadal y Ferrero en alcanzar los cuartos de final en los cuatro torneos del Grand Slam. Con 30 años corriendo por sus piernas, David afrontará en 2013 un año en el que deberá proteger una cantidad de puntos tal alta como brillante fue su pasado curso. No obstante, también optará a dar el último paso en una carrera clasificada ya dentro de las más importantes en la historia del tenis nacional: alzar un Grand Slam. Para ello, como sucedió en París, quizás deban reunirse un cúmulo de circunstancias propicias (favoritos de rango superior al suyo eliminados fuera de su camino, por ejemplo). Si esto ocurriese, por improbable que parezca que los principales elegidos queden fuera de combate prematuramente, David está preparado para demostrar que es el primero de los jugadores mortales, como ocurrió en la capital francesa. Y, si no es así, el español presenta credenciales suficientes para encarar batallas contra Djokovic, Federer, Murray o Nadal sin bajar los brazos antes de saltar al tartán.


Juan Martín Del Potro - El único hombre fuera del actual top4 capaz de romper la jerarquía de triunfos en torneos del Grand Slam protagonizada por estos tenistas históricos terminó 2012 recuperando por momentos -cada vez más regulares- las sensaciones que le llevaron en 2009 a lograr semejante proeza tumbando a Federer en la Arthur Ashe de Nueva York. Si está sano, sus armas le permiten competir mirando a los ojos a los primeros jugadores de la clasificación. La experiencia de haber ganado un Grand Slam, algo de lo que pocos pueden presumir, puede terminar inclinado la balanza si durante las dos semanas de torneo logra alcanzar su techo personal y la fortuna le sonríe en los hipotéticos cruces finales en los que se encontrará con rivales con idénticas intenciones a las suyas: besar la gloria que ofrece un Grand Slam a su campeón.

Rafael Nadal - "Si me siento bien en Abu Dabi, seguiremos, pero si no, me lo tomaré con calma". Esta franca declaración establece la hoja de ruta del número cuatro del mundo y, en consecuencia, le debería descartar para formar parte del grupo de candidatos a vencer en Australia. Algo, sin embargo, está claro: si Nadal supera con éxito las pruebas de Abu Dabi y Doha y se enfrenta a los cinco sets del primer Grand Slam de la temporada, rechazando la idea de volver a Manacor para seguir con el proceso de recuperación, los focos apuntarán a su figura y será un enemigo más en la carrera hacia el trofeo, pese a todos los condicionantes que le acompañarán tras más de 180 días sin competir. Acertadamente reflexionaba sobre esta circunstancia Carlos Moyà en el diario ‘El País’: “Si va a competir, es porque se siente preparado. El fondo físico no va a ser problema, porque se ha entrenado fuerte, incluso cuando estaba lesionado.Le faltará ritmo de competición y confianza, pero su 50 o 70% da para llegar a cuartos o semifinales de casi todos los torneos que juegue, y una vez ahí, con solo un par de partidos por delante... se vuelve peligroso”.

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