Juan Martín del Potro llega a una nueva final, esta vez, en Basilea, sólo una semana después de ganar en Viena y empieza a recordar poco a poco a aquel tenista que ganó el US Open y llegó a ser el número 4 del mundo.
¿ Vuelve el gran Del Potro? Esa es la pregunta que surge después de las últimas actuaciones del argentino en la temporada de pista cubierta europea. Su espectacular partido contra el francés Richard Gasquet le ha servido para entrar en una nueva final, esta vez en Basilea, la segunda consecutiva, tras la victoria hace una semana en el torneo de Viena.

En 2008, con ni siquiera 20 años cumplidos, la Torre de Tandil asombró al mundo. Todo el mundo sabía de su enorme potencial, pero pocos imaginaban que sería capaz de vencer cuatro torneos seguidos encadenando una racha victoriosa de 23 partidos, hasta que Andy Murray le cortó el paso en los cuartos de final del US Open. Finalista esa misma temporada de la Copa Davis, fue capaz de clasificarse para el Masters de Shanghái, cuando a principios del mes de julio ni siquiera aparecía entre los 60 primeros.
Si 2008 fue bueno, el siguiente aún mejor. Alcanzó su primera final de Masters 1000 en Montreal y sorprendió a propios y extraños cuando fue capaz de ganar el US Open al mismísimo Roger Federer en un partido a cinco sets que permanece aún en el recuerdo de los buenos aficionados. Su estatura le otorgaba la capacidad de sacar como un gran cañonero y su derecha martilleaba a los contrarios sin piedad. El revés, también sólido, le hacía atreverse a luchar de tú a tú con cualquiera desde el fondo de pista, incluido Rafa Nadal, al que barrió en las semifinales en Nueva York. En pocas palabras, "Delpo" había pasado a ser un potencial número 1, y más cuando en su segunda participación en el Masters, llegó hasta la final.
Sin embargo, la muñeca cortó en 2010 esa proyección espectacular y empezó el particular calvario de Del Potro. Seis partidos esa campaña le valieron para bajar del puesto 4º al 484, y sobre todo sembrar dudas acerca de si volvería a ser el mismo.
El año pasado, el de su regreso, fue capaz de ganar dos títulos menores (Delray Beach y Estoril) y volver a meterse dentro del selecto grupo de los 15 mejores del mundo. Buenas sensaciones de nuevo, que sin embargo, no tuvieron un buen reflejo en sus partidos contra los Top 10, a los que se les pudo ganar tres partidos (dos a Soderling y uno a Djokovic en la Copa Davis tras la lesión del serbio).

Esta temporada, de nuevo otra evolución en esa vuelta a su mejor versión. Tres títulos ATP y una medalla olímpica de bronce ganada a pulso contra Novak Djokovic- le han devuelto al primer plano. Ahora en Basilea, y contra Federer lucha por algo más. Con la clasificación a Londres, ya en el bolsillo, en juego está vencer al número 1 del mundo y en su casa después de siete enfrentamientos perdiendo. Un título que sería el segundo consecutivo cuando tiene aún que afrontar París-Bercy la ATP World Tour Finals y que le permitiría sumar su 13º torneo en el circuito, superando a Jaite, y detrás ya sólo de Vilas y Clerc. Pero sobre todo, más que un nuevo título, sería la demostración más evidente de que Del Potro ha vuelto a su mejor nivel, y eso es mucho hablar.
Balance Top 4 en 2012:
Con Roger Federer: 0-6.
Con Novak Djokovic: 1-2.
Con Andy Murray y Rafa Nadal no ha jugado este año.
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