Jo-Wilfried Tsonga tiene una canción que Tom Rosenthal ha compuesto en su honor y que cobra su nombre. La canción, que es una balada muy dulce, tiene poco que ver con el estilo de juego agresivo y poderoso del semifinalista de Wimbledon.
La canción parece sencillamente una declaración de amor. Se exaltan sus virtudes como deportista y hasta su forma de ser y jugar, por no nombrar que le gusta hasta el nombre.
Hay pocos precedentes de canciones que se hayan compuesto para tenistas y menos de este estilo, pero no es menos cierto que acaba siendo una melodía dulce y algo pegadiza. Como comentamos, poco o nada tiene que ver el estilo de la canción con el de Tsonga jugando. Y cuando hemos podido ver a Tsonga bailando da la sensación que tiene otro ritmo al de la música que ofrece el autor: Tom Rosenthal. Pero, como en el tenis, para los gustos no hay nada escrito.

