Novak Djokovic aprovechó su comparecencia de prensa antes de debutar en el Mutua Madrileña Madrid Open para criticar la tierra batida azul, pero hacerlo desde el desacuerdo con Rafael Nadal dado que el balear apuntaba al Consejo de Jugadores como culpable de permitir que se jugara un torneo en estas condiciones y el serbio cree que ha sido culpa de la ATP por no atender las quejas de los jugadores.
Parece mentira pero cada vez que el circuito ATP reúne a sus mejores jugadores en la previa de un Grand Slam o de un Masters 1000, momentos en los que aprovecha el Consejo de Jugadores para reunirse y tomar decisiones, las ruedas de prensa previas de los mejores jugadores del mundo son un auténtico espectáculo y el cruce de declaraciones suele ser de lo más jugoso. Después de la amenaza de “plante” que estuvo a punto de dejar el Open de Australia en “cierre patronal”, (recordemos que los jugadores son sus propios empresarios y dueños de la ATP y en consecuencia el cese de su actividad no es una huelga, sino un cierre patronal), en Indian Wells las cosas se complicaron con el ataque de Federer a Nadal y sus constantes pérdidas de tiempo en referencia, además, a la permisividad arbitral con el número 2 del mundo y ahora, en Madrid, el debate es de quién es la culpa de que la tierra batida azul esté ocasionando todos estos problemas.

Las denuncias sobre el estado de las pistas en Monte Carlo se produjeron una vez arrancó el torneo y los jugadores más importantes del mundo vieron el deficiente estado de la tierra batida en plena competición. Con el Masters de Madrid las críticas se han estado oyendo desde el primer día que los jugadores han llegado la Caja Mágica a entrenarse. Sin embargo, parece que las críticas de los jugadores de perfil medio o medio alto son un soplo de brisa para la ATP y para la ITF, (que en definitiva es quien homologa las pistas). En realidad, los hombres de verdadero peso son aquellos que están o disputan el Top 10.
En este sentido las palabras de Nadal sí que duelen a la organización o sí que tienen peso en la ATP, aunque cada vez más, Rafa está considerado como un hombre muy díscolo y demasiado crítico con todo lo que es el sistema establecido. Sin embargo, sus quejas sobre la pista azul están teniendo continuidad en algunos de los hombres más importantes del circuito. Todavía está completándose la primera ronda y las grandes estrellas del circuito no se han puesto en marcha en la tierra batida azul, pero cuando las declaraciones del número 1 van en este sentido, no parece albergarnos nada bueno: “Lo único que es un poco frustrante para los jugadores es que no se tenga en cuenta su punto de vista sobre si están de acuerdo o no con este cambio”, anunció Nole. “Si no tienes el apoyo, especialmente de los Top 10, de acuerdo con pruebas realizadas sobre la superficie, esto debe de significar algo”, apuntó. “Desafortundamente, no es el caso. La ATP debería haber hecho un mejor trabajo con los representantes de los derechos de los jugadores”.
Por su parte, la ATP anunció que el cambió fue aprobado porque los test que se habían hecho con la superficie de Madrid habían sido satisfactorios y que la superficie había sido evaluada por jugadores esa semana.
Después de varios días de juego, la opinión generalizada, (en chicos y chicas), es que la superficie es muy resbaladiza.
Roger Federer
Cuando se habla de los cambios y del consentimiento de la ATP, hay que mirar a Roger Federer, que, entre otras cosas, es el Presidente del Consejo de Jugadores y que es la voz autorizada por sus colegas de profesión para negociar con los representantes de los torneos y finalmente con la voz del cualificado Presidente de la ATP, Adam Helfant. Para poder introducir un cambio de estas características los jugadores votan a través de su Presidente, Roger y los directores de los torneos a través del suyo. Con el empate en las votaciones, la voz es para el Presidente de la ATP, (colocado ahí con el beneplácito de los jugadores. Adam Helfant, que llegó al cargo respaldado por Nadal y Federer, desempató autorizando el cambio. Nadal lo consideró como una traición y por eso también abandonó el Consejo.

El suizo respaldó con su voto la decisión de sus compañeros, pero entiende que en democracia las leyes están para respetarse y que el desempate fue justo. Así que a Roger no se le ha oído grandes críticas hacia la superficie.
El suizo llegó beligerante a Indian Wells porque se sabía superior y en un gran momento de forma y “cogió el toro por los cuernos” cuando se puso a atacar a propios y extraños, concretamente y de forma más directa a Nadal y a los árbitros, pero en Madrid ha preferido tirar balones fuera. Sobre la tierra azul sólo dijo: “La superficie es diferente. Hay que esperar a ver cómo se desarrollan los partidos que es donde verdaderamente vamos a poder valorar las condiciones de la pista. ¿Bueno para futuras generaciones? No he hablado con mis hijas de si necesitan que la tierra sea azul”. Ironizaba el suizo.
Las cosas son un poquito más complicadas y cuando la salud de los profesionales y colegas de profesión que delegan sus votos en Federer está en juego, quizá hablar de sus hijas no sea lo más apropiado. Mientras Federer no ha podido consultar con sus hijas si les gusta o no la tierra azul donde jugará papi, Djokovic se manifestaba en los siguientes términos: “Espero que no tengamos lesiones y que podamos tener una semana decente de tenis aquí”.
La tensión Nadal – Federer
Cada vez que se les pregunta a uno u otro a cerca de su relación, Federer y Nadal echan balones fuera y niegan la mayor. Pero lo cierto es que en cada rueda de prensa previa a un torneo se ven las claras diferencias de parecer que hay entre uno y otro. También en el modo de concebir la vida.
Para Roger, el mundo del tenis tiene sus reglas y los cambios tienen que producirse paulatinamente. El suizo, que estará más o menos en desacuerdo con el cambio de la tierra batida y la nueva pigmentación así como en el resultado final de la pista, entiende que desde el Consejo de Jugadores se ha hecho todo lo posible. Se votó en contra y punto. Lo que pide Nadal es una revolución: Si los jugadores no están de acuerdo en jugar, no se juega y da igual lo que digan el resto de estamentos del mundo del tenis o de los intereses comerciales o de desarrollo que se propongan.
En medio, Djokovic sigue aplicando un punto de coherencia en todo esto y parece la tercera vía. Quizá debería tener urgentemente un puesto en el Consejo.
Los jugadores votan democráticamente, pero lo cierto es que si las condiciones de juego pueden ser peligrosas en algún caso o, sencillamente, la calidad de las pistas no da el mínimo exigido, a Nole le parece una imprudencia jugar en condiciones precarias.
Más allá de la conveniencia o no de jugar en la pista azul, el caldo de cultivo que se está generando de cara a las próximas reuniones del Consejo de Jugadores comienza a ser preocupantes. Hay que recordar, que sin mediar más palabras ni más comentarios, los jugadores se llegaron a plantar en Estados Unidos el día que la organización les quería hacer jugar con las pistas literalmente mojadas y resbaladizas. Este tipo de actuaciones, como la iniciativa que en su momento tomaron Roddick y Ferrer o el propio Nadal, comienzan a tomar cuerpo.
Esperemos que, en Madrid, no se produzca ninguna situación anómala. Nadal no va a poder levantarse e irse del torneo en medio de un partido o renunciar a jugar por muy malas que le parezcan las condiciones. Jugar hay que jugar. Claro que, en este caso, el torneo es un Masters 1000, no es un torneo ATP 250 en el que a un gran jugador, sencillamente, le da igual perder estos puntos. En los Masters 1000 hay que hacer acto de presencia y listo. Así está el ambiente de caldeado antes de que se inicie el torneo para los hombres que se van a jugar el número 1 del mundo.

