En entrenador de tenis como base del éxito (II); Rafael Nadal y Toni Nadal

Toni Nadal representa la importancia de la confianza y la tranquilidad de un técnico para éxito de su jugador

Xus Garrido | 20 Apr 2012 | 11.31
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Rafael Nadal lleva unida a su trayectoria deportiva a Toni Nadal. El Tïo Toni o “Uncle Toni”, como se le conoce en el circuito ha sido mucho más para Rafael de lo que cualquier entrenador de tenis para su discípulo. En el éxito de Nadal, la tremenda capacidad de su tío para dialogar, controlar y motivar a su sobrino ha sido la pieza clave. Si alguien se pregunta si Toni Nadal hubiera sido capaz de llevar a cualquier otro tenista a la cima del tenis mundial, un servidor le respondería con otras preguntas. ¿Algún deportista profesional podría aceptar las críticas y el control que Toni ha ejercido sobre su sobrino? ¿Quién puede tener la confianza para criticar a uno de los mejores deportistas de la historia de un país, icono de su nación, símbolo del deporte mundial, multimillonario y súper exitoso? A lo largo del artículo de hoy, enfocaremos la figura del entrenador como el “padre” que debe tener un deportista de élite. La capacidad de influencia real que tiene un entrenador sobre un jugador de tenis puede ser muy relativa. En realidad, en una relación contractual en la que el tenista, que es el producto final y la fuente única de financiación, el entrenador puede tener que “tragar” muchos egos, o tener que saber medir sus palabras en sus consejos. Quizá, estos consejos, los que no se dicen, pueden ser los más importantes.

Toni Nadal

Probablemente, si Rafael Nadal no fuera una súper estrella de este deporte Toni Nadal no sería un entrenador de élite de tenis. Sin embargo, la familia Nadal, desde muy pequeño, concretamente desde que Rafa tenía 3 años, dejó el desarrollo del potencial que se intuía en el chico en las manos de Toni. Procedente de una familia que conocía el deporte de alto nivel, su tío Miguel Ángel fue jugador de fútbol profesional de la máxima élite, cuando, a en la época de los 90 fue una de las piezas claves del FC Barcelona y de la selección española de fútbol, Rafael conoció el deporte profesional dentro de su entorno.

En sus primeros pasos, incluso, la irrupción de Nadal quedaba a la sombra de su tío. Hoy, después de muchos años. Rafael Nadal está considerado, probablemente, como el mejor deportista español de todos los tiempos y su tío Miguel Ángel, un buen central al que la gloria de su sobrino eclipsa de una manera brutal.

Toni encabezó los entrenamientos de Rafael mientras crecía, pero, además de su entrenador, o sobre todo, fue el hombre que marcó su carácter, su disciplina y su psicología. Toni es la mente. Y la mente, es la fuerza de Rafa.

Para poder justificar esto, vale con explicar su primera y única derrota en Roland Garros y la crisis que le alejó de la alta competición en 2009. El divorcio de sus padres fue un trauma familiar de altísimo calado en la familia. Rafa Nadal no soportó bien una presión que le llegaba desde todos los frentes y para él, su familia y su entorno han sido los que siempre le han hecho fuerte.

Pararse a repara en los consejos técnicos que Toni le pueda dar, a veces, es detenerse en nimiedades. Un jugador profesional, como analizábamos con Roger Federer, conoce perfectamente los métodos de entrenamiento por los cuales sus golpes pueden mejorarse. Su preparación física puede ser buena para la alta competición y cómo mejorar aquello en lo que, en un momento puntual de su carrera le puede estancar.

Sin embargo, la fortaleza mental sólo se puede encontrar a través de la estabilidad y el equilibrio y ése es realmente el punto fuerte de Toni. El Tío Toni no es el entrenador de Nadal, es el principio y el fin. Rafa, sólo es la máquina que ejecuta los movimientos y que gana los partidos. Haciendo un símil con otros deportes, el Tío Toni es el ingeniero jefe de una escudería de Fórmula 1. El jefe de mecánicos y el que diseña las estrategias. Rafa sólo es el piloto. Evidentemente el pilotaje en la Fórmula 1 es importante, pero no cabe duda de que hay muy buenos pilotos y que, (entre comillas), cualquiera puede hacer una gran carrera, hacer una pole, frenar tarde, o acelerar en el momento exacto. Pero sin una buena puestas a punto, una buena aerodinámica y la genta que prepara la máquina… el piloto no gana.

Durante toda la vida, Toni Nadal fue el mentor de Rafa. Muy probablemente, y es un razonamiento al que ambos han llegado al acuerdo, muchos técnicos podrían ofrecerles cosas nuevas y enriquecer el estilo de Nadal. Muchos han sido los técnicos que han apoyado o “sumado” aportaciones técnicas, valga la redundancia, al juego de Rafa. Pero, evidentemente, cualquier aportación ajena, el jugador la acepta en mayor o menor grado, de acuerdo con su tío.

El entorno

El equipo de preparación y entrenamiento de Rafael Nadal lo completa Francis Roig y Rafael Forcades es su preparador físico. Sin embargo, la tranquilidad y la estabilidad, es uno de los principales argumentos que pueden resumir el éxito de Nadal. Como deporte individual, los grandes cambios en la vida personal pueden afectar en el juego y los resultados de un tenista y, cuando un jugador tiene el potencial, lo único que necesita es estabilidad. En este sentido, Carlos Costa, el ex tenista profesional y jugador de Copa Davis español, lleva todos los asuntos de “Relaciones Externas” de Rafael. Es su mánager general. Esta figura, que puede parecer muy poco significativa, en realidad puede marcar el éxito de un tenista profesional.

El mánager se encarga de todo aquello que tiene que ver con los torneos de Rafa, pero también dosifica sus apariciones en los medios de comunicación, orienta su carrera, consigue patrocinadores y administra el día a día de Nadal. Rafael no se tiene que preocupar del hotel donde va estar en un torneo, el vuelo que tiene que coger o los días en los que tiene que grabar un anuncio o estar presente en un acto.

En este sentido, y para un jugador como Nadal, cuyo porcentaje de éxito se base principalmente en la preparación física y la concentración mental, otro de los factores que le ayudan mucho es su novia: Xisca Perelló. Una relación estable con una persona discreta solidifica la vida de un tenista. Los jugadores que compaginan los torneos con las sábanas de distintas camas, puede perder la concentración y, sobre todo, el equilibrio emocional que van a encontrar en una persona de confianza.

En la base de su entrenamiento, Nadal no hace grandes cosas distintas al resto de jugadores del circuito. Estiramientos, calentamientos y ejercicios con su drive, su revés, su servicio o su volea son, grosso modo, repeticiones sistemáticas de una programación táctico-técnica que todo el mundo conoce. Sin embargo, Nadal sí tiene gestos y caracteres distintivos donde su preparación es muy superior al resto.

Tácticamente es un jugador mayúsculo. En la mayoría de sus partidos Nadal juega al ritmo que quiere jugar. Lento. Muy lento. Cada vez que un jugador es capaz de sacarle de su ritmo anodino y de sus rutinas establecidas comienza a ganarle un partido.

En las dos últimas y sonoras derrotas de Nadal frente a Federer, las cosas ocurrieron muy rápidas. Roger sacó rápido, jugó rápido, pegó rápido. En la Barclays ATP World Tour Finals y en las semifinales de Indian Wells, el helvético supo encontrar la forma de acortar los puntos acelerar a Nadal y el partido… y en gran parte, en esta capacidad radicó la clave de su éxito.

Toni y Rafael Nadal, en plena faena. Foto:lainformacion.com

Las rutinas de establecidas por Toni y seguidas a rajatabla por su discípulo son parte de su juego. Las botellas alineadas, la selección de las bolas. Los infinitos botes antes de sacar. La toalla. Son estrategias y tácticas de juego. Incluso, en sus primeros partidos de súper élite, Nadal llevaba apuntado en la mano, un guión sobre qué tenía que hacer en cada momento. A modo de “chuleta” en un examen.

El saque

Uno de los grandes hándicaps de Nadal para haber sido todavía más invulnerable y más peligroso para sus rivales y un jugador total, ha sido el saque. Hablar de que el servicio de Nadal lastra su juego es un poco duro, porque estamos hablando de uno de los hombres con mejor palmarés de la historia del tenis. Hoy tiene 26 años. Sin embargo, se considera que con un saque determinante todavía sería más inasequible para sus rivales y podría haber conseguidos más éxitos. En realidad, las estadísticas no hablan mal del primer servicio de Nadal. Es verdad que no es un arma definitiva y que tiene muchísima menos efectividad que sus más directos rivales, (sobre todo que Roger Federer).

Pero como argumentamos en otro de nuestros artículos, su porcentaje de efectividad con el primer servicio y su porcentaje de primeros servicios es muy bueno. (No sólo es uno de los tenistas que más primeros mete, sino que es uno de los jugadores que gana más puntos con su primer servicio). Evidentemente, no hace tantos “aces” o saques directos como sus máximos rivales, pero es un arma que le ayuda a ganar. De hecho, Nadal tiene más problemas con su segundo servicio que con su primero.

Distintos técnicos han querido enriquecerle en este apartado y Nadal ha llegado a variar hasta 4 veces su saque. Como comentamos en el artículo sobre la denuncia que interpuso en su momento Óscar Borrás. Sin embargo, el debate técnico es mucho más complejo. Hay varios motivos por los cuales el saque de Nadal no es más poderoso, más rápido o más directo. Entre ellos, está que el manejo de su raqueta, que le favorece para el juego de fondo y el balance de la misma, está configurado para aprovechar más su juego de fondo que para ser un “martillo” al servicio. Nadal es capaz de sacar regularmente por encima de 200 kilómetros por hora, pero su cuerpo técnico se ha planteado si el “coste” de obtener este saque, le resta demasiado en otras facetas donde destaca y consigue más efectividad.

Conclusión a través de la crisis Rafael vs Toni Nadal

En definitiva, Rafael Nadal es un producto final excelente gracias a muchos factores. Sin duda, uno de ellos es su relación con su tío Toni. Entrenador, mentor, psicólogo y “alma máter” del jugador. Es imposible plantearse mayores éxitos de Nadal con otros entrenadores, de la misma manera que es imposible pensar que Toni pudiera ser entrenador de otro jugador en el circuito. Sus métodos, (muy parentales y muy psicológicos), son absolutamente inaceptables para cualquier otro tenista. Porque la base de su relación es la confianza. La confianza llevada al extremo familiar, más que paternal.

En próximos artículos hablaremos de las relaciones entre progenitor y discípulo a la par profesional. En muchos casos, el desgaste lleva a la devastación real del / la tenista. El excesivo control o la relación viciada entre padres e hijos puede llevar al desastre, aunque haya sido fruto del éxito. Retomaremos las vías entre Martina Hingis y su madre, Bernard Tomic y su padre, Denis Istomin o Donald Young con sus madres o Marion Bartoli con su padre.

En el caso de Nadal, incluso hubo una crisis que el propio Rafael transcribe literalmente en su autobiografía, cómo fue la crisis que le llevó al punto de estar a punto de rescindir su relación profesional con su tío. En un momento de tirantez, Rafa y Toni hablaron en los siguientes términos: “Rafael Nadal: "No sé por qué reaccionas así, si he jugado exactamente cómo me dijiste".

Toni Nadal: "Vale, vale. Sólo te digo lo que pienso y, si no te gusta, me voy a casa y puedes buscarte otro entrenador".

Rafael: "Siempre dices lo mismo, y creo que esta vez te equivocas".

Toni: "Perfecto. Si las cosas van a ser así, no me apetece seguir siendo tu entrenador".

Y Toni Nadal, abandonó con un portazo el vestuario de su sobrino en el US Open. Siempre resulta extraño ver reñir a dos socios con todos los enemigos exteriores que ya de por sí tienen. La escena se desarrolló el año pasado, pero en la actual edición del torneo norteamericano han proliferado de nuevo los rumores de desavenencias entre tío y sobrino.

"Una disputa con Toni hizo estallar las tensiones largamente acumuladas entre nosotros", acaba la cita.

Una ruptura entre ambos hubiera sido dramática. Nadal necesita a su tío como entrenador para poder competir al máximo nivel, independientemente de los conocimientos técnicos que éste le pueda aportar. Nadal, no es el jugador más talentoso del circuito. Así que su preparación física y, sobre todo, su estabilidad anímica son su base.

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