El Abierto de Australia al rojo vivo

El Grand Slam australiano siempre ha estado marcado por las altas temperaturas

Raquel Carballeira | 21 Sep 2011 | 13.35
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Cada uno de los cuatro Grand Slams que se celebran a lo largo del año tiene sus peculiaridades y señas de identidad. En Roland Garros puede ser el selecto público parisino, en Wimbledon las fresas con nata -entre muchas otras cosas- y en el US Open el espectáculo al más puro estilo americano. En Australia si hay algo que ha marcado en los últimos al Abierto de ese país, es el termómetro.

El cambio climático no sólo afecta a nuestras vacaciones con esos veranos tardíos y los inviernos gélidos donde antes eran cálidos, sino que en las Antípodas está llegando a extremos sólo comparables al calor que hacía en el Coso de los Califas en la celebración de la Copa Davis del fin de semana pasado.

El Abierto de Australia se celebra desde 1987, tras muchos cambios de fechas y sedes, a mediados del mes de Enero: en pleno verano australiano. El incremento constante de las temperaturas llevó a implantar la "Australian Open weather & extreme heat policy", la política a seguir en caso de calor extremo. En resumen, estas normas entran en funcionamiento cuando se alcanzan temperaturas de 35ºC y se llega a un nivel de sofoco (por decirlo de alguna forma, en inglés "heat stress") de 28. Este nivel se mide con un aparato llamado "Wet Bulb Globe Temperature" (traducción prácticamente imposible) que tiene en cuenta la temperatura del aire, la velocidad del viento, la humedad y la intensidad solar.

El "Wet Bulb Globe Temperature"

El Abierto de Australia se juega en el recinto Melbourne Park desde 1988, cuando se cambió la hierba por la pista rápida. Sus pistas principales, el Rod Laver Arena y el Hisense Arena (antes Vodafone Arena), cuentan con techos retráctiles pero los responsables del torneo, y algunos jugadores, siempre han sido un poco reacios a utilizarlos. De hecho, en la final masculina de 1993 se consideró jugar con la pista cubierta pero uno de los finalistas, Jim Courier, se opuso hasta el extremo de amenazar con boicotear el partido si esa acción se llevaba a cabo. Courier, natural de California, sabía que sus entrenamientos bajo el sol de su lugar de origen le iban a dar ventaja sobre su rival: Stefan Edberg, hijo de la fría Suecia.

En 1997, sin embargo, las voces de los jugadores se revelaron en contra de la organización, después de que hasta seis jugadores colapsasen por culpa del calor en dos días.

El techo del Rod Laver Arena cerrándose

Por primera vez, en los cuartos de final del torneo, se cerraba el techo por precaución. Estamos hablando de incendios en los alrededores y temperaturas cercanas a los 50ºC, hasta ese extremo se tuvo que llegar. La ex-tenista Mary Joe Fernández declarba entonces que "la superficie de la pista está tan caliente que atraviesa tus zapatillas y tus calcetines [...] No se puede ver buen tenis, lo que se ve es a gente intentando sobrevivir. La gente se está desmayando mientras lo mira, no vale la pena". Fernández fue eliminada ese año por Patty Schynder, que pese a ganar, tuvo que recibir tratamiento intravenoso después del partido.

La superficie era además otro problema. Entre 1988 y 2008 se utilizó el Rebound Ace, pista dura algo más rápida que la que se utiliza en el US Open (DecoTurf) y que la actual Plexicushion Prestige, que es algo más blanda y da una velocidad media a la bola. Esta nueva superficie tiene una última capa más fina, por lo que no conserva tanto el calor como el Rebound Ace, un material que lo absorbe.

Janko Tipsarevic en el Abierto de Australia 2007/Reuters

Una de las mayores contradicciones de la "política de calor extremo" del Abierto de Australia es que, una vez que se decide implantarla, no se pueden detener los que encuentros que se estén disputando. Todos los partidos deben completarse a no ser que el árbitro del torneo considere que la situación es peligrosa para los jugadores y pare para desplegar el techo.

Así pues, en 2007 por ejemplo, mientras Rafa Nadal ganaba a Robert Kendrick en el Rod Laver Arena con el techo puesto y el aire acondicionado en marcha, su rival en semifinales, David Nalbandian, sufría lo indecible en la pista del Margaret Court Arena donde pasó de ronda por la retirada de Janko Tipsarevic.

El serbio tuvo dos bolas de partido en el tercer set pero el calor le pudo y acabó retirándose con un marcador de 4-6, 7-6, 6-0, 2-1. Según el mismo Nalbandian reconoció, el argentino ya estaba en el avión de camino a casa pero al ver que Tipsarevic flaqueaba, aguantó como pudo: "Lo que no entiendo es por qué no pararon el partido después de 40 y pico grados. Los que están jugando, tienen que seguir jugando. A ver, ¿por qué no lo paran todo?".

Tipsarevic no ha sido el único en tener que retirarse en una fase del torneo importante por culpa del calor, su compatriota, Novak Djokovic, hizo lo mismo dos años más tarde en un verano en el que se alcanzaron las temperaturas más altas de Melburne en los últimos cien años.

Público del Abierto de Australia en 2009

Aquel 2009 fue uno de los peores años en cuanto a temperaturas. Djokovic, que había ganado en 2008, se retiró en cuartos de final ante Andy Roddick, algo que le valió las críticas de jugadores como Roger Federer que pensaba que si hubiera ido ganando el partido, no se habría retirado (para ser justos, el resultado fue de 6-7, 6-4, 6-2, 2-1).

Sin embargo, Djokovic no fue el único en quejarse, Elena Dementieva, que había sufrido temperaturas de 40ºC ante Carla Suárez en los cuartos de final, lamentó la falta de previsión del torneo, ya que se sabía que las temperaturas iban a superar los cuarenta grados y se tendría que haber cerrado el techo no sólo por los tenistas sino también por el público.

Svetlana Kuznetsova entre hielo

Finalmente, en el partido entre Serena Williams y Svetlana Kuznetsova de la misma ronda que el de Dementieva, tras el 7-5 para la rusa en el primer set, y alcanzar los 42ºC, se decidió parar y cerrar el techo. Williams ganó y jugó la semifinal con el techo cubierto contra Dementieva, aunque la temperatura cayó 10 grados (Melburne es así) y la semifinal entre Federer y Roddick ya se pudo jugar con la pista descubierta.

El calor y el verano son parte del Abierto de Australia; soportarlo es parte del mérito del triunfo. Sin embargo, la testarudez de la organización de este Grand Slam ha llegado a obligar extremos nada saludables para los jugadores. Tal y como decía Djokovic en 2009, a nadie le gusta pagar para ver que uno de los jugadores se retira.

El heat stress, que nosotros hemos llamado "sofoco", se mide en diferentes grados. Aquellos que tiendan a la hipocondría pueden dar por terminado el artículo, los que quieran saber más que sigan.

La hipertermia se alcanza cuando el cuerpo humano no es capaz de deshacerse de la cantidad de calor que absorbe. En este recalentamiento puede producirse una miliaria (dermatitis del tipo que sufren muchos bebés por el calor), que es el primer grado de "sofoco", la clásica fatiga (impide la respiración y pensar con claridad), el colapso o síncope, la tetania (espasmos musculares, también conocidos como calambres), el edema (quemaduras) y el infarto por calor, grado en el que el sistema de enfriamiento del cuerpo colapsa por completo.

Una sombrita, por favor.

Vera Zvonareva también sufrió el calor ante Marion Bartoli en 2009