A principios de verano, tras la "desaparición" de Venus Williams del circuito WTA después de participar en Wimbledon 2011, donde cayó en octavos de final ante Tsevetana Pironkova, su "bestia negra" particular, en puntodebreak.com nos preguntábamos sobre qué es lo que le había pasado a Venus. Y ya tenemos la respuesta: síndrome de Sjögren.
Esperábamos que apareciese en la Rogers Cup de Canadá y no apareció, en Cincinnati y no apareció, en el US Open... y por fin la vimos. Hasta su debut en primera ronda del Abierto de EE.UU. 2011 frente a la rusa Vesna Dolonts, lo único que sabíamos es que Venus durante el verano sentía que "no podía jugar tenis a nivel profesional". La mayor de las hermanas Williams tiene un historial en el que no se le puede acusar de retiradas poco claras; si no se ha sentido en condiciones para jugar, no ha jugado.
Le ocurrió en 2003, con los problemas abdominales y la muerte de su hermana Yetunde Price, y en 2006, por una lesión en la muñeca que la mantuvo tres meses apartada de las pistas. Estuvo sin jugar pero volvió a lo más alto, demostrando su pasión por el tenis. En 2006 acabó en el puesto nº48 de la clasificación WTA pero en 2007 se convirtió en la jugadora con el ránking más bajo en ganar un Grand Slam (Wimbledon, cuando era la nº31). Este año, cuando la vimos contra Dolonts en Nueva York, pensamos que, pese a que acabe de cumplir 31 años, Venus volvería al nivel que tenía sin problemas.
Con lo que no contábamos era con una enfermedad cuyo nombre sonaba casi a broma y que puede cambiar por completo el futuro profesional de Venus Williams. Se trata del síndrome de Sjögren, un mal crónico muy difícil de detectar que produce dolor en las articulaciones y, sobre todo, afecta a varios líquidos corporales, como la saliva, provocando sequedad y fatiga.
Venus Williams estaba a punto de enfrentarse a Sabine Lisicki en segunda ronda del US Open, cuando decidió retirarse, seguramente aconsejada por sus médicos y familia. De hecho, tal y como declaró Lisicki, había visto a Venus entrenar normalmente y estaba vestida para jugar. Sin embargo, a última hora Williams envió un comunicado que decía: "He disfrutado jugando mi primer partido aquí y me encantaría continuar pero, ahora mismo, no puedo. Agradezco poder tener un diagnóstico por fin y centrarme en mejorar y volver pronto a la pista".
Los doctores que han dado su opinión sobre este síndrome, sin embargo, no tienen tan claro que Williams pueda volver a su nivel de juego. El síndrome de Sjögren puede producir artritis y reuma, hasta el punto de no poder desarrollar con normalidad la actividad más banal.
La tenista ha insistido en que no se retira, que aún le queda tenis aunque sea en dobles junto a su hermana Serena pero lo cierto es que, tras sólo 11 partidos disputados este año y su fugaz paso por el US Open (donde el año pasado fue semifinalista), su posición en la clasificación WTA ha caido del nº36 al nº105.
14 años después de que Williams se enfrentase por primera vez a una final de Grand Slam (US Open 1997 ante Martina Hingis), tiene ahora una batalla algo más difícil que resolver: "Gran parte de la batalla es intentar estar en forma y permanecer sano. A menudo he perdido esa batalla". Ya en 2007 Venus empezó a notar sus manos hinchadas y gran fatiga pero le diagnosticaron un asma que la medicación no pudo mejorar. Finalmente este año, en agosto, le dieron por fin un diagnóstico ante el que no sabe muy bien cómo reaccionar. El tratamiento necesita entre tres y seis meses para hacer efecto, así que por el momento, lo mismo puede estar en forma que puede no ser capaz ni de levantar un brazo.
La esperanza es lo último que se pierde pero no parece que Sjögren le dé mucha. Si éste termina por obligar el adiós definitivo de Venus Williams, sería un final triste a una carrera muchas veces infravalorada pese a sus 7 Grand Slams, a ser la primera jugadora de color en ser nº1 o a ser la responsable en gran parte de que Wimbledon pague lo mismo a hombres y mujeres (desde 2007). El propio Andy Roddick declaraba al New York Times: "Si piensas sobre su historia [de Venus y Serena], si realmente piensas sobre ella, creo normalmente damos por hecho muchas cosas. Se les ha criticado muy a menudo. Pero, créeme, en cinco años, cuando ya no estén, todo el mundo las va a echar de menos. Todo el mundo se va a dar cuenta de que van a ser leyendas vivas durante el resto de sus vidas. Dos chicas de Compton, dominando el mundo del tenis, la manera en que lo han hecho, no es algo que pase todos los días".


