El tenis está considerado como uno de los deportes más elegantes y mas señoriales.
Pero en todas las disciplinas hay algunos ejemplos que rompen con la norma. Los tenistas, muchas veces sometidos a fuertes presiones, han sido históricamente unos de los deportistas cuya irascibilidad acaba siendo foco de grandes noticias, dado a lo extraordinario del acontecimiento.
Los arbitrajes y los errores propios en situaciones favorables siguen siendo los principales detonantes de algunas reacciones que han quedado para la historia. Aunque en la memoria de todos queda la figura de John McEnroe como uno de los principales "showmans" dentro de las pistas, pero el héroe moderno de los espectáculos ha sido Marat Safin. Ángel y diablo.
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Sus salidas de tono y su furia incontenida ha dado material para muchas noticias, pero, en el fondo, Marat siempre fue muy cariñoso y un hombre dócil.
Algunos de los más conocidos han sido Safin, McEnroe o Jimmy Connors, pero otros han sido los que han protagonizado las imágenes más violentas. Esta vez consigo mismo y tras un error infantil en un punto muy bien llevado y mal rematado, le costó un quebradero de cabeza a Mikhail Youznhy.
Y es que, tanta es la ira que genera una mala decisión arbitral que al protagonista le pueda resultar injusta como la de un error propio. Perder por una injusticia es cruel, por tu culpa, es dramático.
Protestas por el arbitraje
Pero los cabreos no son parcela exclusiva de los tenistas más carismáticos. Casi todos los números 1 del mundo han tenido su momento. Rafa Nadal cuenta con un par de actuaciones conflictivas. La más destacada y reciente fue en la Masters Cup de Londres el año pasado.
La jugada se produce por una mala interpretación del reglamento y una controvertida actuación de Carlos Bernardes, el juez de silla. Es una bola larga de Berdych, (enemigo íntimo de Nadal), que el tenista balear ve fuera y pide el challenge, (Ojo de Halcón). Justo en el momento en que Rafa levanta la mano para pedirla mala, Bernardes la canta fuera, pero Nadal, curándose en salud, devuelve la pelota dentro.
Si la bola arbitrada hubiera sido buena, (como hasta en el momento en el que Nadal levanta la mano), y el tenista rearbitra con el challenge, y se equivoca. Es punto para el rival, (Berdych). Pero el árbitro se pronuncia en el momento en que Nadal levanta la mano y canta "out". Entonces el challenge es cuestión de Berdych. Si lleva razón se repite el punto, (como es el caso), pero Bernardes se retracta y le quire dar el punto directamente al checo. Nadal amenaza con irse del partido.
La amenaza de Nadal de no seguir jugando no era original. McEnroe le pidió a la organización de Wimbledon que le cambiaran el árbitro para continuar el partido.
Hay formas más suaves de protestar. Aunque sea una bola de partido, como es el caso, la educación y la protesta pueden ir de la mano, aunque se esté en completo desacuerdo.
Pero también hay formas, mucho más desagradables de pedir explicaciones o justicia a una juez de línea. Serena perdió una semifinal del US Open tras amenazar al árbitro que le había cantado falta de pie para darle bola de break y de eliminatoria a Kim Clijsters.
Otra forma de protesta es el desliz que tuvo David Ferrer. El alicantino, cabreado consigo mismo, empezó a maldecirse en presencia del árbitro. (Una chica). Ferrer, fuera de sí no aceptó el warning y tiró por el camino del mal gusto y el machismo.
Piques entre jugadores
Otra forma malsana de generar polémica es el en confrontramiento directo con tu rival. Verdasco sabe bien de qué hablamos. En un duelo intensísimo con Richard Gasquet acabó enfrentándose al francés, al público y al mundo.
Peor puede ser la situación si la sorna empieza a tomar parte del juego. El recién retirado Óscar Hernández, tras un partido lleno de polémica con Daniel Koellerer, acabó así su encuentro:
Koellerer, de cualquier forma, merece un artículo a parte. O no. Pero lo cierto es que ha sido un tenista con la extraña facultad de sacar de quicio a sus rivales. Ahora Koubek.
Si no, a los propios recogepelotas:
Incluso Federer
Todos los tenistas han tenido un mal día. Incluso el impecable Roger Federer. Unas veces por su impotencia ante Nadal...
Otras, ante Djokovic...
Y es que, hay formas más humildes, más heroicas y más impresionantes de encajar una derrota. Para eso Federer, también le ha enseñado al mundo del tenis una gran lección.

