Siempre se ha dicho que la Copa Davis es algo más. Es diferente. Es una competición por equipos en un deporte, básicamente individual. Es el torneo donde los sentimientos pueden más que el ranking y donde, de verdad, el factor local o visitante es realmente determinante.
Pero el dinero puede con todo y el mercado se ha abierto. Kazajstán, con nula tradición tenística, ha decidido dar un paso más en su proyecto de desarrollo del deporte, impulsado, entre otras actividades, sobre todo a través del ciclismo donde el gobierno ha comprado uno de los equipos UCI Protour más importantes para promocionar, por ejemplo, la capital, Astaná.
Ahora, el dinero kazajo, provinente, especialmente de sus numerosos pozos petrolíferos, amenaza con alterar el oden lógico del tenis y de una competición como la Copa Davis, y quién sabe si la Fed Cup.
Este año se ha dado la curiosa circunstancia que Kazajstán, por primera vez en el Grupo Mundial, se ha clasificado para los cuartos de final del torneo. Y allí ha tenido que ser Argentina, una de las grandes favoritas, la que la ha podido apear. En la primera ronda fueron capaces de ganar a la Republica Checa a domicilio.
Ante la poquísima tradición del tenis kazajo, la federación de este país decidió nacionalizar a algunos tenistas de origen soviético que competían bajo bandera rusa para tener más opciones de competir al máximo nivel. El proyecto lo iniciaron con la nacionalización de Andrey Goluveb, Evgeny Korolev y Mikhail Kukushkin.
La apuesta, de momento ha sido efectiva y el año que viene prometen emociones más fuertes. Con estos "fichajes" se ha abierto la veda y la polémica sobre la nacionalización de tenistas. Evidentemente, un país con la capacidad de enriquecer a través de su federación los métodos de entrenamiento, que beque con más ayudas a tenistas que no son de primer orden en su país natal, y con buenas infraestructuras para poder entrenarse van a poder tener más opciones de cara a un futuro. Aunque, obviamente, esto restará posibilidades de evolucionar a sus propios jugadores jóvenes.
La federación kazaja ha abierto la caja de los truenos. Lo que ya es una tónica dominante en el atletismo, donde federaciones como la de Bahrein han comenzado a "comprar" medallas con la contratación de algunos de los mejores deportistas del momento, como Rashid Ramzi o Yousuf Saad Kamel, puede ser la pista a seguir.
Podía parecer que el tenis podría mantenerse al margen de situaciones político-económicas dado el nivel de ingresos de los mejores profesionales, pero es muy posible que comencemos a ver cómo, especialmente, países asiáticos, comiencen a merodear las eliminatorias del Grupo Mundial e incluso dar algunos sustos a las potencias más significativas.
La veda se ha abierto. Veremos hacia dónde conduce esta compra de talentos.

