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Djokovic y el mejor consejo que recibió en su carrera

El serbio ofreció una profunda reflexión que alude a sus primeros años en el circuito, en el que hacía imitaciones que no sentaron bien a varios compañeros. ¿Qué aprendió de aquello?

¿El mejor consejo de la carrera de Djokovic? Él mismo responde.

Novak Djokovic es un tipo auténtico. Fiel a sus principios, aunque le hayan ocasionado problemas a nivel deportivo. Encontrar esa autenticidad, eso sí, no es tarea fácil, máxime cuando en tus primeros años te enfrentas a una pequeña oleada de odio e incluso a miradas de desaprobación de algunos de tus compañeros. El serbio encajó las piezas del puzzle a lo largo del camino, desafió al binomio formado por Rafael Nadal y Roger Federer y acabó ganándose el cariño de muchos aficionados: nada de eso ha sido posible si no hubiese escuchado el mejor consejo que jamás recibió.

En el programa de Kevin Hart para Netflix, Nole decidió abrirse y entrar en detalle acerca de algunos eventos que tuvieron lugar en los inicios de su carrera. El serbio habló de las imitaciones de jugadores que hacía en torneos de Grand Slam: formaban parte de su personalidad, reflejaban una vitalidad y alegría que le había sido arrebatada en su infancia, pero chocaban frontalmente con la 'etiqueta' y el 'glamour' de los que siempre ha hecho gala el tenis. Djokovic admitió dejar de hacer estas imitaciones para tratar de encajar mejor en el vestuario, para ganarse la simpatía del público... y, entonces, algo cambió en él.

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Djokovic, más franco que nunca.

Djokovic y el mejor consejo que recibió en su carrera

¿La clave? Mantenerse fiel a sí mismo: siempre te acabará dando resultados, por mucho que el inicio sea complicado. "El mejor consejo que me han dado nunca es ser siempre fiel a ti mismo, ser fiel a tu yo más auténtico. Yo lo era. Siempre me han gustado los monólogos cómicos: me encanta esa teatralidad, el hecho de que sea en directo y delante de la gente, la interacción y energía que recibes. Antes hacía, mucho más que ahora, imitaciones, imitaciones de las otras leyendas.

A mucha gente les gustaban, pero a mis rivales y a mis compañeros no les hacían demasiada gracia. Tampoco le gustaban a la prensa. Dejé de hacerlas... porque en cierto modo quería encajar. Quería convertirme en alguien que no soy. Quería que a la gente le gustase lo que hacía. Entonces, me di cuenta. "¿Sabes qué? A la mierda". Perdonad el lenguaje (risas), necesitaba ser quien yo era de verdad. Este es uno de los mejores consejos que recibí por parte de la gente que me ayudaba. En un deporte tan individual como el tenis, si quieres destacar de verdad, lo harás con algunas de tus habilidades, pero también con tu personalidad. Vas a tener una carrera larga y exitosa si tienes esa conexión con la gente, y solo vas a tener esa conexión con la gente si ellos te ven como una persona auténtica, si ellos te ven tal y como tú eres".

No es la primera vez que el serbio habla de aquella época, pero pocas veces se había referido con tanta franqueza a la situación que vivió: atenazado por los artículos de la prensa e intimidado por la opinión de leyendas, Novak tardaría poco en quitarse la venda, romper con las cadenas que le ataban a lo "políticamente correcto" y liberar a una bestia sin complejos que añadió un elemento imprescindible a la mejor época de la historia de este deporte. Quién sabe cómo hubiese sido la historia si Djokovic no hubiera escuchado ese consejo.