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La historia pregunta por Shelton

Ben se lleva el duelo estadounidense y será el rival de Alexander Zverev el próximo domingo. Primera final de Grand Slam para el tenista de 23 años, que luchará por romper una maldición que dura desde 2003.

Ben Shelton se lleva el duelo estadounidense y luchará en el US Open por su primer Grand Slam. Fuente: Getty

Aunque el encuentro partía como un pulso sin claro favorito, la realidad es que todos sabíamos que uno de los dos guardaba algo más de pólvora en el zurrón. Ese era Ben Shelton, capaz de remontar un set adverso ante Frances Tiafoe (4-6, 6-3, 6-3, 7-5) para avanzar hasta la final del US Open 2026.

No fue fácil, pero es que estos partidos nunca lo son. Con una Arthur Ashe a rebosar, enfrente de un buen amigo y con la responsabilidad de aterrizar aquí después de eliminar a Carlos Alcaraz en cinco mangas. Normal que la gente este viernes mirara a Ben Shelton como nunca antes lo habían mirado. La clave empezaría por soportar todos esos focos, ya que de tenis va totalmente equipado. Se respiró la tensión desde la primera bola de la noche, se transmitió todo lo que había en juego, ahora faltaba llevar la teoría a la práctica.

Hay muchas cosas que son necesarias para ganar una semifinal de Grand Slam, pero una imprescindible es la capacidad que tenga un jugador por corregir sus actos. Y Shelton corrigió. El partido empezó a girar sobre pequeños detalles, esos que en encuentros de este calibre terminan moviendo montañas. El estadounidense ajustó desde el fondo, empezó a encontrar mejores sensaciones y, sobre todo, volvió a sentirse dueño de su saque. Ahí apareció –por fin– el jugador que había tumbado a Alcaraz, aunque para eso tuvo antes que entregar un asalto.

Shelton empezó a sacar como un salvaje. Llegó a conectar un servicio a 158 millas por hora (254 km/h), el más rápido de todo el US Open, aunque luego la tecnología corregiría ese dato, como hizo él con su juego. Aún así, los cinco servicios más veloces del torneo llevan su firma, eso nadie se lo va a quitar. Ahí Tiafoe empezó a sufrir cada vez más y la balanza comenzó a inclinarse hacia el otro lado punto a punto.

El partido empieza a cambiar

El tercer set tuvo un punto de inflexión monumental en un juego de 13 minutos. La Arthur Ashe contuvo la respiración mientras Tiafoe trataba de resistir, pero la tensión acabó devorándole. Desquiciado, Frances terminó entregando el juego y, poco después, también el set. La película había cambiado por completo. El cuarto parcial comenzó con Shelton temblando. La final estaba ahí, al alcance de la mano, y durante ese primer juego pareció sentir el vértigo. Salvó el momento y volvió a colocarse en piloto automático. 

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Frances Tiafoe no pudo con Shelton en Nueva York. Fuente: Getty

 

Entonces llegaron los juegos importantes y Tiafoe empezó a quedarse sin respuestas. Todo se le hizo demasiado grande. Cuando estaba a un juego de forzar el tiebreak, acabó entregando las armas. Como casi siempre pasa en el deporte, solamente puede quedar uno, pero aquí el cómputo general no mintió en ningún momento. Ganó el mejor, o al menos, el que más preparado estaba.

Shelton estará el domingo en su primera final de Grand Slam. Al otro lado de la red estará Alexander Zverev. Y en juego habrá algo todavía mayor que el título: convertirse en el primer estadounidense campeón de un Grand Slam desde Andy Roddick en el US Open de 2003. Veintitrés años después, Estados Unidos vuelve a tener una oportunidad. Y esta vez, la trae un zurdo.