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Alcaraz honra al tenis en la victoria y en la derrota

La actitud del español en su derrota ante Shelton en el US Open 2026 trasluce una madurez y deportividad solo al alcance de grandes figuras cuyo legado es eterno y va más alla de los resultados.

Carlos Alcaraz, honor tras caer en US Open 2026. Foto: gettyimages

Carlos Alcaraz no ha conseguido esta vez materializar con una victoria todas las emociones con las que ha colmado el corazón de los amantes del tenis mundial en este US Open 2026. No todos los campeones deben levantar siempre el título y el español se lleva algo muy importante de Nueva York, que formará parte de un legado solo al alcance de unos pocos en la historia.

Hay partidos que pasan a formar parte de la historia global del tenis y alimentan de forma clave la trayectoria personal de algunos deportistas. En toda carrera legendaria no solo se recuerdan los grandes triunfos, sino también esos duelos en los que se demostró que la derrota es imposible de evitar por siempre y que la manera en que se convive con ella determina la suerte de un tenista. La forma en que lo hace Carlos Alcaraz es exquisita, yendo un paso más allá en este US Open 2026.

Alcaraz, un genio en la derrota que lanza mensajes constructivos a toda la sociedad

Salir sonriendo y sintiéndose agradecido por lo experimentado a las 03:30am del Estadio Arthur Ashe, después de cuatro horas de intensa batalla y tras perder en el supertiebreak es un trofeo del que puede y debe presumir Alcaraz. Todo niño que haya presenciado el partido y esté dando sus primeros pasos debería saber interpretar el mensaje que lanza el murciano y, más aún, los adultos que se toman a la tremenda el deporte y vuelcan su frustración en ello.

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La derrota no es ajena a ningún deportista y, de hecho, es necesaria. Aceptarla en un partido así como una compañera molesta en ese momento, pero vital de cara al futuro, es algo que muy pocos pueden hacer con la naturalidad con la que lo hace Carlos.

A sus 23 años, el murciano ha entendido perfectamente de qué va la vida. Entrenar duro para competir, dejarse el alma en la pista para no tener nada que reprocharse, luchar hasta el último punto para sentirse orgulloso de uno mismo. El resultado será satisfactorio muchas veces, también incómodo en otras, pero eso jamás debe marcar quién es Carlos.

Huir de sentimientos como la frustración y el desasosiego con tanta facilidad como lo hace el español para reconocer los méritos del rival y mirar al largo plazo con la determinación y la ambición de trabajar duro para que la siguiente batalla caiga de su lado. No tiene nada que reprocharse Carlos, pero que eso sea capaz de verlo él mismo con tanta claridad como traslucen sus declaraciones, apenas unos minutos después de caer eliminado, supone un claro aviso a sus rivales.

La actitud de Alcaraz tras perder con Shelton engrandece su figura y representa los mejores valores del tenis

Durante muchos años se habló del ejemplo que aportaba Nadal a toda España con su actitud en pista. Pues bien, ahora es Alcaraz el que lo hace. Con su propio estilo, con la impronta de su generación y con una sonrisa en la boca, nunca de suficiencia ni de banalización, jamás de desconsideración por el rival, sino de competidor nato que disfruta viéndose contra las cuerdas, que busca soluciones pase lo que pase, que glorifica la victoria y banaliza los sentimientos menos constructivos de la derrota, encontrando la manera de reponerse y aprender de ella. 

El mensaje que lanza Carlos es el de un chico entregado a la causa, que ama lo que hace y disfruta del desafío, pero que no se hunde por perder, asumiendo que es una opción lógica dentro de lo que es el tenis: un juego.

Todos deberíamos aprender de él e ilusionarnos ante lo que está por venir. Tiene 7 títulos de Grand Slam en su palmarés con 23 años, pero sobre todo, tiene el cariño de todo el mundo del tenis, el respeto y la admiración de sus rivales, y la consideración de un hombre que ha entendido perfectamente todas las aristas de este deporte. 

No sé si España se llegó a "nadalizar", pero quizá ahora sea el momento de "alcarizarla". Mucho mejor tomar este ejemplo que el de los políticos que saquean moralmente nuestras instituciones y crean una polarización tan irritante y peligrosa. Disfrutemos de Carlos Alcaraz, en la salud y en la enfermedad, en la victoria y en la derrota. Ya nos hemos dado cuenta de cuánto lo echamos de menos cuando no está.