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El US Open se vuelve loco: Khachanov y Botic ponen el cuadro patas arriba con dos triunfos agónicos

La noche neoyorkina se revolucionó con dos encuentros que van directos al Salón de la Fama del año. ¿Quién llega a la final en una parte alta del cuadro de locura?

Khachanov desató la locura en el US Open.

El US Open 2026 se ha vuelto loco. Más concretamente, quizás, la parte alta de un cuadro masculina que no cesa en su empeño de producir sorpresa tras sorpresa. La escabechina de cabezas de serie continúa confirmándose en la madrugada del lunes, con resurrecciones inesperadas en una tierra de grandes recuerdos para los dos protagonistas de hoy. Hablamos de Karen Khachanov y Botic van de Zandschulp, que sellaron su pase a los cuartos de final del último Grand Slam de la temporada de la manera más surrealista posible, con dos remontadas agónicas que podrían tener un durísimo peaje físico (Khachanov derrotó a Tien por 7-5, 4-6, 6-7(6), 6-1 y 6-4; van de Zandschulp superó a Géa por 3-6, 6-7(0), 7-6(7), 7-6(3) y 6-4).

Tras la disputa de la tercera ronda, muchos pensaban que el posible gran rival para Alexander Zverev en la zona alta del cuadro se trataba de Learner Tien. Tendencia al alza, una gira de cemento norteamericana notable y partidos de esos que te dan jerarquía en los Grand Slams, pasando por encima de Monfils y superando a Jakub Mensik en un duelo entre dos promesas que ya son presente del circuito. Sin embargo, este US Open no entiende nada de guiones predecibles... y se cruzó por el camino uno de esos tipos infravalorados que hace de la constancia su virtud: Karen Khachanov.

Así fue la locura del US Open en la madrugada del lunes: triunfos increíbles de Khachanov y van de Zandschulp

Llegaba por primera vez en muchas temporadas sin ser cabeza de serie, en su mayor sequía de victorias en casi una década... pero nada como Nueva York para levantarte el ánimo. Tien vivió en carne propia lo rocoso que puede ser el ruso, que pegó y pegó sin castigo, sin venirse abajo por las impresionantes defensas del norteamericano. Estuvo dos sets a uno abajo, pero tiró de tanque de gasolina y potencia para arrastrar a Learner al barro, llevándose al gato al agua tras un quinto set en el que el estadounidense llegó a estar break arriba. 

Provocó Karen la desolación en la Louis Armstrong y nos dejó una imagen tremenda, la de un desconsolado Tien enterrando su cabeza en la toalla. Tendrá más oportunidades el estadounidense, no cabe duda, pero quizás este US Open llegaba aún demasiado pronto, alargando demasiado sus compromisos y comprometiendo por el camino su resistencia física, una de las principales cualidades de un Khachanov que se autoproclamó después como "todavía joven", bromeando sobre la edad de sus contrincantes (Tien en octavos, Blockx en cuartos).

Pero la jornada no se iba a quedar ahí. Ni mucho menos. Apenas a unos metros, Botic van de Zandschulp se erigía en una misión imposible: remontar un 0-2 en contra ante Arthur Géa tras haber entregado ventajas sustanciales en ambos parciales. Psicológicamente, todo apuntaba a un neerlandés destrozado... pero ya conocen a Botic, un tipo de psicología y lenguaje corporal desconcertante, una paradoja en sí misma que se puso el mono de trabajo para darnos un clásico de más de cinco horas.

El francés, en un homenaje a muchos compatriotas (mal endémico galo, quizás) desaprovechó múltiples instantes en los que tuvo la victoria en sus manos: una bola de partido en el tiebreak del tercer set y un 5-4 y saque en el cuarto set, ni más ni menos. No pudo con la resistencia de Botic, que se hizo grande en ambas instancias y mandó el partido al set definitivo, territorio donde el galo acabó claudicando entre fantasmas mentales y cansancio acumulado (el francés ya tenía en su mochila tres partidos de fase previa). Una noche para el recuerdo en Flushing Meadows, una parte alta del cuadro de locura... y la gran pregunta: ¿podrá evitar alguien que Sascha Zverev alcance una nueva final de Grand Slam?