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El US Open reaviva la polémica de los horarios: ¿cómo encontrar el equilibrio perfecto?

El torneo estadounidense vuelve a ser protagonista por sus finalizaciones tardías, con duelos que se van más allá de la medianoche. ¿Tiene esta tendencia remedio?

Las sesiones nocturnas vuelven a ser fuente de polémica en el US Open.

Qué difícil es armar un buen orden de juego en un Grand Slam. La ingente cantidad de duelos en los primeros días y la búsqueda inagotable de beneficio por parte de los torneos convierte a cada gran evento en el escenario central de un debate que resurge con asiduidad. ¿Cuál sería la programación perfecta para que los jugadores no terminen a las tantas? ¿Qué Major emplea la mejor fórmula? Una vieja pregunta con multitud de respuestas en la que el US Open, desde luego, no parte con ventaja.

El torneo neoyorkino nunca ha sido alérgico a finalizaciones tardías. Todo lo contrario: Nueva York abraza el show, que los partidos abracen la madrugada, que las gradas se queden solamente con aquellos fanáticos capaces de sacrificarlo todo en pos de ver tenis. No cuentan, quizás, con los miles de trabajadores de a pie que permiten que un evento de estas dimensiones pueda funcionar: ellos también se ven perjudicados por unos horarios arcaicos, obligados a acostarse más allá de las tres de la mañana antes de otra jornada inagotable de trabajo.

Porque el tenis parece el único deporte que "castiga" a sus estrellas con horarios que entran en la madrugada, que se olvidan del bienestar del tenista obligándoles a acometer un salvaje esfuerzo físico en horarios donde los ritmos te gritan, casi, que toca dormir. Ha sido un US Open atípico, y es cierto que estamos viendo más partidos largos e igualados de lo normal... pero un par de excepciones no pueden ocultar los fríos datos: de las seis jornadas que llevamos de torneo, solo una concluyó antes de la media noche, mientras que tres (la mitad) de ellas se alargaron hasta más allá de las dos de la mañana.

¿Cuál es el horario perfecto? ¿Qué problema tienen los Grand Slams?

En un deporte que se ha modernizado tanto en las últimas temporadas y en el que los jugadores invierten pormenorizadamente en tecnología, nutrición y equipos amplios para cubrir todos sus pilares, no parece que muchos de los torneos vayan de la mano de esta evolución, poniendo trabas en pos de maximizar cada céntimo posible.

Por ello, la tendencia que vemos en el US Open no es ajena a otros Slams desde la introducción de las sesiones nocturnas. En Australia también estamos acostumbrados a estas situaciones, con jornadas de dos partidos que comienzan a las 19:00 de la tarde: pistas cada vez más lentas, cemento abrasivo, temperaturas muy altas y jornadas en las que el reloj pasa de la madrugada. El resultado, en el clima actual del circuito, es ineludible.

¿Cómo poner fin a esto? ¿Cuál es la solución? ¿Lo hacen mejor los otros Grand Slams? Con Wimbledon tenemos un caso contrario, pero a la vez único y sorprendente: el toque de queda impuesto por la ley municipal (solo se puede jugar hasta las 23:00 local) impide este tipo de situaciones, lo que podría ser un magnífico detonante para vivir una jornada plena en la Central, sin sesiones nocturnas y a puro tenis... pero que el torneo convierte en una trampa mortal, comenzando las jornadas al mediodía (en lugar de a las 11:00 de la mañana, como el resto de Slams) y provocando en muchos casos que, si uno de los partidos de la programación se va a los cinco sets, el último pueda aplazarse hasta el día siguiente.

Quizás Roland Garros sea el que más se acerque a un balance adecuado: la introducción de la sesión nocturna se hizo de manera suave, colocando apenas un partido en esa franja, evitando así que los encuentros se acumulen más allá de la medianoche. Esto dio lugar a otro tipo de debates (nunca llueve a gusto de nadie, claro está), reclamando, por ejemplo, que más partidos femeninos ocupen este horario estrella: debates alternativos que se desvían, eso sí, de la cuestión principal.

Encontrar el equilibrio resulta sumamente complicado. ¿Tres partidos en la sesión diurna o solo dos? ¿Dos en la sesión nocturna o solo uno? Lo ideal, a gusto de un servidor, sería una propuesta no tan rompedora, más bien continuista: adelantar la sesión nocturna en horario (el problema, claro, es que las 18:00 de la tarde parece todo menos nocturno... pero solo así puedes contrarrestar el riesgo de los partidos largos y, a su vez, mantener una sesión diferente que aporta una nueva fuente de ingresos a los torneos) para ganarle una hora al reloj, y colocar solo dos partidos en la sesión diurna, comenzando a las 11:00 horas, para asegurarte de que en ambas verás muchas horas de tenis.

No existe una hoja de ruta ideal ni una idea que contente a todo el mundo, como bien argumentaba Ivan Ljubicic en un debate que provocó, incluso, la propuesta de Carlos Moyá, que pide la eliminación de las sesiones nocturnas y una jornada que se dispute de corrido, sin parones entre encuentros y aprovechando la luz del día. ¿Con qué propuesta se queda el espectador? ¿Estamos ante un problema que tiene fácil solución? ¿Lo atajarán algún día los torneos? Os pasamos la pelota en los comentarios.