"Serena y Venus harían bien en mirarse en el espejo de Roger Federer"
Entre desplantes y desagradecimientos, la vuelta de Serena junto a su hermana Venus ha llegado con cierta polémica.
Me resulta tremendamente triste ver lo ocurrido en las últimas semanas en todo lo que engloba a Serena Williams y su hermana Venus. Una serie de acontecimientos, con ciertos “feos” a los periodistas que cubrimos la información de tenis, a los aficionados que la siguen y, por ende, al deporte que aquí nos junta: el tenis. Lo de este US Open, una más.
Todo explota, realmente, en el pasado torneo de Wimbledon. Serena recibía una wildcard para jugar el individuales, después de varios años retirada. Todos nos juntamos detrás de la televisión para volver a verla competir, pero dejando a un lado lo que vimos durante el partido, perdiendo ante Maya Joint, la estadounidense de 44 años le devolvió a la chica un apretón de manos frío, distante y totalmente fuera de lugar para lo que supone una vuelta a las pistas de una leyenda como ella.
Luego, nos encontramos la negativa de Serena a hablar con la prensa. Nadie entendía lo que estaba pasando. El torneo londinense justificó lo ocurrido por el mal estado de forma de la estadounidense, que acabó con dolores en la rodilla. En unas imágenes posteriores, vimos a Serena con la rodilla hinchada y con el médico extrayéndole líquido de la articulación.
Aquella derrota y ver que su cuerpo ya no le acompañaba en esta vuelta a las pistas hizo que Serena se diese cuenta que para el singles no estaba. Su idea era jugar en Nueva York, pero no quería verse superada por otras chicas y pagar el peaje físico que supone competir con esa edad. Eso sí, su deseo era poder jugar el dobles junto a su hermana Venus. Deseo concedido por los torneos de Cincinnati y US Open. Aquí se viene el lío.
Serena y Venus se niegan a hablar con la prensa
Sin olvidar que Venus lleva 15 invitaciones seguidas, con 15 derrotas consecutivas, algo que ha provocado cierto revuelo en el circuito al reclamar que esas invitaciones podrían ir para alguien que realmente las necesite y que pueda aprovecharlas mejor que ella, el desprecio que Serena y Venus están mostrando a este deporte no es propio del agradecimiento que debería tener alguien que está recibiendo una invitación.
Básicamente, es un “vosotros dadnos las invitaciones, así nos sentimos parte de todo esto, volviendo a sentirme tenista”, pero eso sí, “no me pongas un micro por delante porque no quiero hablar con vosotros ni decirle nada a la gente”. Así, ni los que cubrimos la información del tenis ni los aficionados que las siguen podrán saber qué sienten o qué piensan.
Permítanme decirles una cosa, y es que eso no es ser embajador de este deporte. Todo lo contrario.
Mi máximo respeto para alguien como Roger Federer, que no solo acepta la invitación de un torneo como Wimbledon o el US Open, sino que va a ver todos los partidos, se queda hasta el último minuto, hasta cuando el resto se ha ido ya, para dar incluso una rueda de prensa de más de 45 minutos para que la gente que tanto le echaba de menos sepa de él.
Eso es clase. Eso es respeto por el deporte que te lo ha dado todo. Esa es una manera de devolver el agradecimiento y el amor que recibiste y sigues recibiendo. Eso es ser una leyenda. Eso es ser embajador de este deporte. Lo que Serena y Venus hacen es pasar como “estrellas de Hollywood” por el circuito, eligiendo ellas lo que quieren y lo que no.
Y si decides aceptar una invitación y estás ocupando el lugar de una persona, lo menos que puedes hacer es mostrar agradecimiento y respeto por lo que supone ser tenista. Con los periodistas, el torneo, tus rivales y tus aficionados. Harían bien en mirarse en el espejo que supone alguien como Federer para este deporte. Al final de todo, uno puede ver que la clase y el respeto no lo dan los títulos. Eso seguro.