Después de lo que ha pasado ante Sinner en Wimbledon, alguno se atreve a hablar de decepción respecto a lo que ha hecho Novak.
Después de lo que ha pasado ante Sinner en Wimbledon, alguno se atreve a hablar de decepción respecto a lo que ha hecho Novak.
Ante lo sucedido aquella noche del 3 de diciembre solo cabe dos opciones: o fue imprudente o no conocía las consecuencias de no querer hacerse el test antidoping.
Cada partido de Nole, a estas alturas, sabe a eternidad y despedida. Por eso, cada minuto cuenta antes de decirnos adiós para siempre.
Después de lo que ha pasado ante Sinner en Wimbledon, alguno se atreve a hablar de decepción respecto a lo que ha hecho Novak.
Cada partido de Nole, a estas alturas, sabe a eternidad y despedida. Por eso, cada minuto cuenta antes de decirnos adiós para siempre.
Ante lo sucedido aquella noche del 3 de diciembre solo cabe dos opciones: o fue imprudente o no conocía las consecuencias de no querer hacerse el test antidoping.