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Jack Draper dice adiós a Montreal entre lágrimas tras perder en primera ronda

Fernando Murciego - 4 ago 2026
Jack Draper rompe a llorar tras una nueva derrota en su regreso. Fuente: TennisTV

La derrota de Jack Draper en su estreno en el Masters 1000 de Montreal pasó rápidamente a un segundo plano. El británico, que regresaba a la competición después de casi dos meses de ausencia, cayó ante el francés Terence Atmane por 6-3, 2-6 y 6-2, pero la imagen que dio la vuelta al mundo llegó instantes después del último punto. Sentado en el banquillo, Draper no pudo contener las lágrimas y terminó completamente derrumbado, reflejando el desgaste físico y mental que le está provocando su continua lucha contra las lesiones.

El número uno británico había llegado a la gira norteamericana con la esperanza de dejar atrás los problemas físicos que le obligaron a frenar su temporada. Sin embargo, su regreso terminó con una nueva decepción. Aunque fue capaz de reaccionar y llevarse el segundo set, nunca encontró la continuidad necesaria para imponer su tenis frente a un Atmane que aprovechó cada oportunidad para firmar una de las mejores victorias de su carrera.

Más allá del resultado, fueron las imágenes posteriores las que despertaron una enorme preocupación entre aficionados y compañeros. Draper permaneció varios minutos con la cabeza entre las manos antes de romper a llorar, incapaz de ocultar la frustración acumulada durante los últimos meses. El británico ha encadenado distintos problemas físicos desde que irrumpió en la élite y, una vez más, el esfuerzo por regresar parece haberse convertido en una pesada carga emocional.

Jack Draper y una pesadilla que no acaba

La escena recordó que el tenis profesional no solo pone a prueba el nivel deportivo de los jugadores, sino también su fortaleza mental. En un circuito cada vez más exigente, las lesiones pueden convertirse en un enemigo tan difícil de superar como cualquier rival al otro lado de la red.

Con el US Open cada vez más cerca, la gran incógnita pasa ahora por conocer el estado físico y anímico de Draper. Su talento nunca ha estado en duda y, cuando las lesiones le han respetado, ha demostrado que puede competir contra cualquiera. Sin embargo, las lágrimas vistas en Montreal reflejan que la batalla más importante del británico no está siendo contra sus rivales, sino contra un cuerpo que, una vez más, amenaza con impedirle desarrollar todo su potencial.