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Montreal, al borde del colapso: un lunes con decenas de partidos y amenaza constante de lluvia

Diego Jiménez Rubio - 3 ago 2026
Orden de juego en Montreal del lunes 3 de agosto. Foto: gettyimages

El ATP Masters 1000 Montreal 2026 afronta un lunes absolutamente caótico. La lluvia impidió sacar adelante la inmensa mayoría de los encuentros programados para el domingo y la organización se ha visto obligada a confeccionar un orden de juego maratoniano, con decenas de partidos repartidos entre las cinco pistas principales. El gran problema es que las previsiones meteorológicas vuelven a ser muy pesimistas, con una elevada probabilidad de precipitaciones durante prácticamente toda la jornada, lo que hace muy complicado pensar que pueda completarse el programa previsto.

Center Court y Rogers Court, repletas de grandes nombres

La Center Court concentrará buena parte del protagonismo. La jornada arrancará con el canadiense Alexis Galarneau ante Vit Kopriva, antes del atractivo choque entre Nuno Borges y Aleksandar Kovacevic. Después llegará el debut de Jack Draper, invitado por la organización, frente a Terence Atmane, mientras que el turno nocturno queda reservado para Gael Monfils contra Kamil Majchrzak y el esperado regreso de Stefanos Tsitsipas, que se enfrentará al estadounidense Martin Damm.

En la Rogers Court tampoco faltarán alicientes. Matteo Berrettini abrirá la sesión frente a Mariano Navone, Marin Cilic se medirá a Sho Shimabukuro y Cameron Norrie hará lo propio con Camilo Ugo Carabelli. Además, dos españoles buscarán un hueco en la segunda ronda: Daniel Mérida jugará contra el canadiense Liam Draxl y Pablo Carreño se enfrentará al francés Valentin Royer.

Tres españoles más y un programa casi imposible de completar

La representación española la completa Martín Landaluce, que abrirá la actividad en la Court 5 frente al colombiano Nicolás Mejía. En esa misma pista también aparecen encuentros interesantes como Michael Zheng-Miomir Kecmanovic, Fucsovics-Moutet o Sonego-Griekspoor.

Sobre el papel, el programa resulta espectacular. En la práctica, sin embargo, parece casi utópico imaginar que puedan disputarse más de dos o tres turnos por pista. Si la lluvia vuelve a hacer acto de presencia con la intensidad prevista, el torneo podría verse obligado a acumular todavía más retrasos, comprometiendo seriamente el desarrollo de un cuadro que ya llega muy condicionado por las inclemencias meteorológicas.