Alcaraz: ¿Por qué Laver 'Sí' y Copa Davis 'No'?
Críticas y más críticas en los últimos días por el hecho de que Carlitos esté en Londres para la Laver y no estuvo en Chile con la Davis.
Una vez más, vuelven a aparecer críticas ante la presencia de Carlos Alcaraz, un año más, en la Laver Cup, sobre todo, cuando el murciano viene de no haber estado presente en la Copa Davis con España. Todo esto tiene una sencilla explicación, y es que el murciano seguía de baja por su lesión de muñeca y ni siquiera había confirmado todavía su regreso al circuito para disputar el US Open cuando se hizo la convocatoria, pero hay algo más que explica el porqué de un torneo sí y el otro no.
Poniendo por delante, una vez más, que la convocatoria de España para Chile sale antes de que el propio Alcaraz decidiera volver en Nueva York, la ausencia de Alcaraz en Santiago generó cierta crítica en redes sociales, especialmente al comprobarse que apenas unos días después aparecería en Londres para jugar la Laver Cup.
El problema está en plantear ambos acontecimientos como si Carlitos hubiera tenido delante las dos opciones y hubiese escogido una. No ocurrió así. David Ferrer anunció el 17 de agosto a Rafa Jódar, Dani Mérida, Martín Landaluce, Jaume Munar y Pedro Martínez como equipo para enfrentarse a Chile. En ese momento, Alcaraz llevaba cuatro meses sin competir por su lesión en la muñeca derecha.
Carlos Alcaraz no estaba convocado para la Copa Davis
Este es el punto del que debería partir cualquier análisis. Carlos Alcaraz no renunció a jugar aquella eliminatoria de Copa Davis porque prefiriese estar en la Laver Cup. Simplemente, no apareció en la convocatoria.
Ferrer hizo pública su lista el 17 de agosto. Alcaraz no anunció hasta el 20 de agosto que estaba preparado para regresar a la competición en el US Open. Tres días después. Hasta entonces existían entrenamientos, progresos y señales positivas, pero ninguna confirmación de que pudiera volver a jugar un torneo oficial después de 138 días alejado de la competición.
Por tanto, pedir al capitán español que incluyera a Alcaraz en una convocatoria cuando ni el propio jugador había anunciado todavía su regreso habría supuesto trabajar sobre una hipótesis. Ferrer hizo una lista con los jugadores disponibles en ese momento y España terminó resolviendo brillantemente la eliminatoria contra Chile por 0-4. Perfecto por parte de Ferru.
La muñeca y un cambio de superficie nada conveniente
Incluso eliminando el argumento anterior, que ya debería ser suficiente, existe otro elemento que conviene valorar. Alcaraz venía de una lesión importante en la muñeca derecha que le había impedido disputar buena parte de la temporada, incluidos Roland Garros y Wimbledon. Su regreso se produjo directamente en el US Open después de más de cuatro meses sin partidos oficiales.
Meter inmediatamente después una eliminatoria en Chile habría obligado a realizar una transición muy arriesgada. Pista dura en Nueva York, tierra batida en Santiago y nuevamente pista dura cubierta en Londres apenas unos días después o la pista dura de la gira asiática.
Para cualquier jugador representa una adaptación importante y un riesgo para su salud. Para uno que acaba de pasar cuatro meses parado por una lesión en la articulación con la que ejecuta su derecha, todavía más.
He visto comentarios estos últimos días que criticaban la presencia de Alcaraz en la Laver y no con España en la Davis.
Más allá de que la convocatoria se hizo cuando Alcaraz aún no sabía ni si iba a jugar el US Open, el cambio de superficie a tierra batida no ayudaba en un caso… https://t.co/kWnxtRi7Sm— José Morón (@jmgmoron) September 22, 2026
La tierra modifica alturas de impacto, desplazamientos, tiempos de preparación y la manera de aplicar efecto a la pelota. Hay que volver a cargar mucho más de efecto, acelerar la cabeza de la raqueta y gestionar intercambios normalmente más largos. Si además aparecen humedad y una pelota pesada, las condiciones pueden exigir todavía más para producir velocidad.
No significa que disputar dos partidos en tierra hubiese provocado necesariamente una recaída. Esa afirmación sería imposible de hacer. Sí significa que añadir una transición dura, tierra y dura dentro del regreso de un jugador que acaba de superar un problema serio de muñeca suponía introducir una variable física perfectamente evitable y que le pondría en riesgo de recaída.
La Laver Cup y una comparación que no termina de sostenerse
También existe una diferencia de carga competitiva. Viajar a Santiago habría significado preparar específicamente la tierra, competir el fin de semana, regresar desde Sudamérica y readaptarse inmediatamente a pista dura cubierta. Alcaraz, en cambio, puede mantener ahora una continuidad mucho mayor con la superficie en la que regresó en Nueva York y con la que afrontará buena parte del tramo final de temporada.
La Laver Cup 2026 se juega en pista dura cubierta y sus partidos son al mejor de tres sets, con un supertiebreak de diez puntos en lugar de un tercer set completo. Además, los seis integrantes del equipo se reparten individuales y dobles durante tres días.
De nuevo, nada de esto convierte la Laver Cup en un torneo sin exigencia. La cuestión es que el escenario físico y logístico es totalmente diferente al que habría supuesto viajar hasta Chile, cambiar a tierra batida y regresar inmediatamente a Europa.
La Copa Davis no puede convertirse en una obligación permanente
Habrá algún momento en el que Carlos Alcaraz esté sano, pueda ser convocado para una eliminatoria de Copa Davis y decida no acudir porque considere que necesita descanso o porque prefiera proteger su calendario. Probablemente ocurrirá. Sucede con prácticamente todos los grandes jugadores de la era moderna y seguirá pasando con Alcaraz, Sinner, Zverev y cualquier tenista que aspire a mantenerse durante años en la élite.
Cuando llegue ese momento será legítimo debatir su decisión. Pero este caso concreto es distinto porque la decisión ni siquiera estuvo en sus manos. No fue convocado mientras continuaba oficialmente fuera del circuito.
También conviene entender cómo funciona la profesión. El Ranking individual de un tenista, su clasificación para los grandes eventos y la mayor parte de sus ingresos deportivos se construyen semana tras semana en Grand Slams y en el circuito. La Copa Davis ofrece premios económicos y un enorme componente competitivo y emocional, pero lo que sostiene a un tenista es su desempeño personal.
Representar a tu país puede ser uno de los mayores orgullos de una carrera sin convertirse por ello en una obligación de disputar cada eliminatoria disponible. El calendario actual hace prácticamente imposible jugarlo todo.
España, además, ya está clasificada para las Finales de Bolonia entre el 24 y el 29 de noviembre. David Ferrer ha dejado abierta públicamente la posibilidad de recuperar entonces a Alcaraz. Ese debería ser ahora el objetivo. Que llegue sano, competitivo y disponible cuando realmente haya que jugarse el título. Eso es lo verdaderamente importante. Mientras, lo que él haga con su carrera, donde compite y dónde no, es cosa suya.