Grigor Dimitrov volvió a demostrar por qué Wimbledon siempre ha sido uno de los escenarios más especiales de su carrera. El búlgaro firmó una victoria de enorme corazón ante Matteo Berrettini (6-3, 6-4, 3-6, 5-7 y 6-3) en el mejor partido de la jornada para regresar a los octavos de final del All England Club. Después de dejar escapar una ventaja de dos sets, el ex número tres del mundo encontró fuerzas para levantarse una vez más y cerrar un triunfo que sabe a reivindicación.
Durante casi cuatro horas, dos de los mejores jugadores sobre hierba ofrecieron un espectáculo de altísimo nivel. Dimitrov parecía tener el encuentro completamente controlado tras adjudicarse los dos primeros parciales, pero Berrettini, finalista en Londres en 2021 y uno de los rivales más peligrosos sobre esta superficie, reaccionó con orgullo para igualar el duelo. Cuando el partido amenazaba con escapársele, el búlgaro volvió a sacar esa elegancia y ese talento que tantas veces han maravillado al circuito para firmar un quinto set impecable.
¿Y si el destino le tiene reservado algo más grande a Dimitrov?
La victoria tiene un valor especial para Dimitrov. En los últimos años, las lesiones le habían arrebatado la posibilidad de pelear en los grandes escenarios cuando mejor estaba jugando. Esta vez, sin embargo, resistió física y mentalmente hasta el final. Cada servicio salvado, cada revés a una mano y cada punto celebrado reflejaban la emoción de un jugador que sigue negándose a rendirse pese al paso del tiempo y a los golpes que le ha dado el tenis.
A sus 34 años, Dimitrov vuelve a instalarse entre los dieciséis mejores de Wimbledon y alimenta la ilusión de protagonizar una última gran aventura en el torneo que mejor encaja con su tenis. El público londinense, entregado durante todo el encuentro, premió con una larga ovación a un jugador que nunca dejó de creer. Eso sí, veremos si el lunes recibe el mismo cariño cuando se enfrente a Arthur Fery, único superviviente local de esta edición.

