La aventura de Amanda Anisimova en Wimbledon terminó antes de lo esperado. La estadounidense cayó en tercera ronda frente a Madison Keys y dice adiós al torneo donde el año pasado alcanzó la final, un resultado que defendía y cuya pérdida tendrá un importante impacto en el ranking WTA.
Más allá de la derrota, lo que más llamó la atención fue la dureza de sus declaraciones en rueda de prensa, reflejo de un momento deportivo y emocional muy complicado. Anisimova reconoció que atraviesa unos meses realmente muy duros, intentando recuperar su mejor nivel, señalando su derecha como el principal problema de su juego: "Estoy luchando mucho con mi derecha, es algo que todavía intento resolver. No es fácil salir a la pista y que tu nivel sea tan bajo", admitió.
La estadounidense confesó que le cuesta encontrar aspectos positivos tras la derrota. "Normalmente estaría motivada y lo vería como otra oportunidad, pero después de los últimos meses es muy difícil ver el lado bueno. Siento que estoy haciendo todo lo posible y trabajando muy duro, así que ver que mi tenis sigue en este punto es muy difícil de asumir", explicó.
Amanda Anisimova pone fin a una gira de hierba para olvidar
La frase más contundente llegó al describir las sensaciones que tuvo sobre la pista. "Es casi como si estuviera jugando un torneo de 125.000 dólares, no Wimbledon", afirmó, antes de añadir que ni siquiera disfrutó del partido. "Cuando soy feliz y disfruto, puedo jugar mi tenis. Pero cuando no soy capaz de meter una derecha dentro de la pista, es realmente muy difícil". Preguntada por las razones de este bajón, descartó cualquier problema físico. "Sinceramente, no lo sé", respondió.
La rueda de prensa terminó con Anisimova visiblemente emocionada. Entre lágrimas, confesó que estaba ilusionada por volver a la Centre Court, aunque también era consciente de que su nivel no era el mejor. "Hice todo lo posible para prepararme, pero no fue suficiente. Espero que todo haga 'clic' pronto, aunque ahora mismo me cuesta creer que vaya a suceder", concluyó.

