Matteo Berrettini continúa recuperando sensaciones en Roland Garros 2026. El italiano superó a Francisco Comesaña en una batalla épica de más de cinco horas para clasificarse a los octavos de final del torneo parisino, un resultado que trasciende lo puramente deportivo para un jugador que ha pasado los últimos años luchando contra lesiones, recaídas y dudas sobre su capacidad para volver a competir al máximo nivel.
Tras el encuentro, Matteo Berrettini dejó algunas de las reflexiones más sinceras de toda la temporada. El finalista de Wimbledon 2021 reconoció que llegó a pensar que nunca volvería a sentirse bien dentro de una pista de tenis, explicó cómo ha reconstruido su confianza durante los últimos meses y desveló la importancia que ha tenido la llegada de Thomas Enqvist a su equipo en uno de los momentos más delicados de su carrera.
Esto es lo que dijo Berrettini tras su épico triunfo sobre Comesaña en Roland Garros 2026
Una victoria construida desde la resistencia
"No sé exactamente qué marcó la diferencia. Quizá el hecho de que no jugaba este torneo desde hacía cinco años y simplemente quería disfrutar de un partido más aquí. Cuando todo está tan igualado, con bolas de partido para un lado y para el otro, al final es una cuestión de nervios y también de un poco de suerte".
"Normalmente recuerdo absolutamente todo lo que pasa en mis partidos, pero ahora mismo me cuesta incluso reconstruir lo que ocurrió. Solo recuerdo algunos puntos concretos. Lo que sí sé es que luché desde el primer punto hasta el último y que terminé sintiéndome bien física y mentalmente. Eso me hace muy feliz".
La emoción de demostrar que todavía podía volver
"Después de la bola de partido me vinieron muchísimas cosas a la cabeza. Probablemente la más importante fue darme cuenta de que durante los últimos meses e incluso durante los últimos años dudé demasiado de mí mismo".
"Aunque mi familia, mis amigos y mi equipo nunca dejaron de decirme que todavía tenía tenis dentro de mí, tengo que reconocer que hubo momentos en los que pensé que no podría volver. Pensé que quizá nunca volvería a sentirme bien en una pista de tenis. Por eso me emocioné tanto. Porque me demostré una vez más que todavía puedo hacerlo, que todavía puedo competir, luchar y disfrutar jugando al tenis".
Cuando el cuerpo y la mente dejaron de ir juntos
"Este deporte necesita tiempo. Necesita confianza, ritmo y muchas horas de trabajo. Durante mucho tiempo sentí que el cuerpo estaba preparado pero la mente no. Después ocurría lo contrario: la mente estaba lista, pero el cuerpo no respondía".
"Eso es lo más complicado. Para jugar tu mejor tenis necesitas que todo funcione al mismo tiempo. A finales del año pasado, durante la Copa Davis, ya me sentía muy bien físicamente. También hice una gran pretemporada. Sin embargo, volví a tener problemas abdominales en Australia y ahí aparecieron otra vez las dudas. Empiezas a preguntarte si tu cuerpo va a resistir o si todo volverá a repetirse".
"He trabajado muchísimo para salir de esa mentalidad. Ahora vuelvo a confiar en mi cuerpo. Todos los partidos que he jugado este año, ya fueran Challengers, Masters 1000 o cualquier otro torneo, me han ayudado a construir la confianza necesaria para llegar hasta aquí".

Los problemas físicos que pusieron a prueba su fe
"Las dudas externas siempre han existido. Desde que tenía 12 años la gente decía que era demasiado delgado, que no tenía físico para llegar lejos y que no estaba preparado para competir al máximo nivel. A eso estoy acostumbrado".
"Lo más difícil fue gestionar las dudas internas. Nunca dejé de creer en mi tenis. Lo que sí ocurrió es que hubo momentos en los que dejé de confiar en que mi cuerpo pudiera aguantar con la continuidad necesaria para competir al máximo nivel. Ahí es donde aparecen los verdaderos miedos".
"Cuando tienes miedo de sentir otra vez un dolor, una molestia o una lesión, es muy difícil competir con libertad. Ese miedo te condiciona muchísimo. Por eso he trabajado tanto en desarrollar herramientas mentales que me permitan convivir con él cuando aparece".
El papel decisivo de Thomas Enqvist
"Lo más importante que ha hecho Thomas es devolverme una confianza que había perdido. Todos los días me recuerda que sigo siendo uno de los jugadores más fuertes del mundo".
"No lo dice porque sí. Lo dice porque ve mi tenis, porque ve la calidad de mi bola y porque sabe el jugador que puedo ser cuando estoy sano. Escuchar eso constantemente de alguien como él tiene muchísimo valor".
"Desde que nos conocimos en la Laver Cup siempre me ha transmitido una confianza increíble. Incluso hoy, después de perder el tercer set, siguió diciéndome que el cuarto sería nuestro set y que continuara creyendo. Eso va mucho más allá del trabajo puramente técnico. Es algo personal".
"La combinación entre Thomas, Alessandro y el resto del equipo está funcionando muy bien. Cada uno me aporta algo diferente y juntos han conseguido que vuelva a sentirme cómodo dentro de una pista".
Cómo gestionó los momentos más tensos del partido
"Cuando llegan los nervios el corazón se acelera, cuesta más respirar y todo se vuelve más difícil. Es una sensación que conozco desde que empecé a jugar al tenis".
"Muchas veces cuando un jugador se pone tenso deja de jugar con todo el cuerpo y empieza a hacerlo solo con el brazo. Te agarrotas, intentas forzar demasiado y aparecen errores que normalmente no cometerías. Recuerdo perfectamente un derechazo que fallé en el tie-break porque estaba nervioso. Era una bola sencilla para construir el punto y la fallé por unos centímetros".
"Pero eso forma parte de este deporte. Después de más de cinco horas bajo el sol es imposible pretender estar completamente lúcido. Lo importante es aceptar esa situación, seguir siendo agresivo y tener el valor suficiente para continuar buscando la victoria".
Una confianza que vuelve a crecer en París
"Sé lo que hace falta para llegar lejos en un Grand Slam. Evidentemente llevaba tiempo sin encontrarme en estas rondas, así que también era importante encontrar el equilibrio y no vivir únicamente de los recuerdos".
"Llegué al torneo sin la confianza que tenía hace unos años, pero siento que la he ido construyendo poco a poco. Ahora estoy en la segunda semana de Roland Garros, estoy jugando bien, mis armas funcionan y físicamente me siento preparado. Todo eso me permite volver a creer".
Disfrutar otra vez de los grandes escenarios
"Mi hermano me dijo después del partido que el ambiente había sido increíble. Yo escuchaba el ruido, sentía la energía de la grada, pero estaba tan concentrado que apenas entendía qué estaba ocurriendo alrededor".
"Lo único que me repetía constantemente era que merecía estar ahí, luchando de esa manera. Esa es la forma en la que me gusta jugar al tenis. Hace pocas semanas disputar un partido así parecía algo casi impensable para mí. Por eso estoy tan feliz de haber luchado hasta el final y todavía más feliz por haber conseguido ganar".
La clasificación de Matteo Berrettini para los octavos de final de Roland Garros 2026 representa mucho más que una simple victoria. Después de años marcados por lesiones, recaídas y dudas sobre su futuro, el italiano vuelve a sentirse competitivo en los grandes escenarios y, lo que es más importante, vuelve a confiar en sí mismo. París está confirmando que el camino de regreso ha sido largo, pero que el antiguo finalista de Wimbledon todavía tiene mucho que decir en la élite del tenis mundial.

