Valentin Vacherot está de vuelta en casa. El recibimiento que Mónaco le ha dado a su mejor tenista ha sido de héroe absoluto: será la primera vez que dispute el ATP Masters 1000 Montecarlo 2026 sin necesidad de una invitación, habiéndose ganado de pleno derecho su billete a disfrutar del tenis en la que siempre ha sido su casa.
El camino de Valentin, a diferencia de otros jugadores monegascos nacidos y criados en Francia, encuentra muchas huellas en las pistas del Principado. Es un hijo producto de una nación que jamás imaginó un éxito así, más bien pensada para que jugadores de todas las partes del mundo encuentren allí su hogar; ser profeta en casa, por ello, supone la mayor motivación de su carrera deportiva.
"Elegiría ganar el torneo de Montecarlo antes que cualquier Grand Slam". La frase puede sonar a hipérbole, pero no refleja más que la sinceridad manifiesta de un tipo que todavía sueña despierto. La pronunció Valentin en un podcast con el Open de Australia, profundizando en lo que significaría para él tener éxito en un evento en el que comenzará su andadura en la tarde de hoy.
"Al 100%. Montecarlo siempre fue mi semana favorita del año. Lo único que hacía era esperar a jugar a este torneo. Mi hermano, que estuvo durante mucho tiempo en torno al 200 del ranking, recibía invitaciones para jugar el torneo, y lo único que hacía era rezar porque la semana del torneo me coincidiese con las vacaciones, para no tener ningún problema en estar dentro del evento desde las 9 de la mañana hasta las 7 de la noche, ver todos los partidos posibles y conseguir todos los autógrafos posibles (sonríe). Seguramente Montecarlo sea mi prioridad número uno, y justo un escalón por debajo todos los Grand Slams", confesaba entre risas.

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La conexión de Vacherot con este evento es tan especial que el monegasco no puede ocultar sus ambiciones. Cualquiera podría tildarle de loco, pero la sensación de jugar en casa, en pistas que conoce desde que era pequeño, le hace soñar a lo grande... e incluso pensar, por qué no, en lograr el título de campeón.
"Dar el siguiente paso en mi carrera depende de mí: debo soltarme, ir sin presión a por las semifinales, la final o por el título. ¿Por qué no esta semana, en casa? No todos los jugadores pueden decirlo: uno de los diez torneos más importantes del año se juega en mi casa, en mi club, en un lugar en el que he estado desde que tenía 6 o 7 años. Es como si todo el mundo llegase a mi casa, a los vestuarios que piso cada día, al parking en el que aparco cada día... veo cómo el club se engalana para un Masters 1000 y me siento como un niño pequeño, es una locura", señala con esa risa nerviosa de quien sabe que no hay torneo más importante que éste en todo el año.
Por último, el monegasco también quiso hacer balance de sus últimos meses en el circuito: después de lo que considera un "gran pico" con el título en Shanghái y los cuartos en París, está contento con un inicio de 2026 en el que no hay "grandísimos resultados", pero tampoco derrotas llamativas. "En cuanto a tenis y resultados, siento que estoy siendo muy consistente. No ha habido grandes victorias, pero tampoco malas derrotas. Estoy satisfecho". En casa, donde afirma tener siempre un "extra 2% o 3%, tanto física como mentalmente", Valentin quiere volver a ser profeta en su tierra... y, aunque no lo tendrá fácil, no lo descarten: sin defender puntos en este tramo del año, nadie es más peligroso que un hombre liberado.

